Esta preparada la Gran Tribulación

"Hija Mía, deberá hacerse una gran campaña, una

Cruzada de Expiación y penitencia. Esta Cruzada
deberá ser intensa y constante, fuerte y real, veraz y
convencida. El mundo debe prepararse para resistir
los embates de la Bestia (Se refiere al Anticristo). Esta prepara la gran
tribulación y el orbe llorará lágrimas de sangre.

Si el mundo ora, Mi reinado estará más cerca y
Mi Corazón Sagrado derramará sobre los corazones
de los hombres la luz y la vida del verdadero amor
que, siendo infinito pues dimana d e Mí, les hará ver
el camino verdadero a seguir respecto a sus deberes
con el prójimo.

 Me ofende la humanidad toda; no quieren
escuchar Mi voz, no quieren entenderla.
 Pero Mi
tristeza es mayor, tampoco la quieren escuchar
aquellos que se dicen Míos. He pedido que se haga
reparación, no hacen caso, temen al qué dirán.
Mientras ellos vacilan, los hombres siguen
acumulando iniquidades y, como resultado, mayores
castigos para la humanidad.

Este pueblo, a quien He dado muestras evidentes
de Mi pesar... Tanta es su soberbia que teme instruir
una campaña de oración y reparación. Se conforman
y se creen libres de toda responsabilidad con orar el
primer viernes de cada mes... ¡Estoy cansado, me
lastima su comodidad!


Yo quiero librar al hombre de infinidad de males,
pero entre el ruido de sus afanes materiales, de sus
preocupaciones terrenas, de sus goces efímeros, de
sus maldades, odios y rencores... no oyen la voz que
les indica el camino para evitar los males que caerán
-de seguir en su sordera - inevitablemente sobre él y
sobre el mundo.

Hablo a muchas almas, les muestro las señales,
les mando a hablar y como tú, hablan una y otra
vez... a oídos sordos.

Hablen con las autoridades de la Iglesia y
díganles que es Mi deseo: una preparación nacional
de las almas para una Cruzada Nacional de oración y
penitencia basada en el sacrificio voluntario para que
Mi Corazón en Su Amor muestre Su Misericordia
hacia este pueblo.


Quiero que esa preparación para la Cruzada, que
deberá ser durante la cuaresma, sea preferentemente para
la juventud, mostrándole el camino a que está llamada por
la Voluntad Divina, para formar la nueva sociedad del
reino que ha de llegar y en la que han de ser columnas
inamovibles.

Este país tiene un sitio en esos designios y ha de
mostrarse digno de Mi amor. Sea, pues, él y con él sus
hijos, quienes poniendo en Mi Corazón su mirada, sepan
ofrendarse por esa Expiación que pido.
Organícenlo todo. Ha de empezar la Cruzada sin
perder tiempo, la humanidad lo necesita. Ha de
rogarse y expiar por los pueblos que olvidándose de
Mí han sembrado odio y violencia.

Sólo haciendo comprender a los hombres dónde
está la salvación y la paz, podrán vivir en justa
hermandad y a la luz que da la verdad. Verdad que
sólo han de encontrar en Mi Divino Corazón.
 De él
han de solicitar Misericordia; de él han de copiar la
mansedumbre; en él y con él han de sufrir y aceptar
cuanto sea necesario para la debida redención.
Ha de darse esa voz que solicito, ha de llamarse a
expiación y penitencia si se quiere esa paz que es
Mía, que es la unión de los corazones con Mi
Corazón. Esa paz que es la irradiación del amor
increado.

El camino que sigue la humanidad va derecho a
su exterminio...
 Si te fuera dado contemplar por un
instante, te asombrarías de la hediondez de ciertos
pecados que se cometen con el propósito deliberado
de ofenderme.

El horror de los crímenes que cometen los
hombres, creando niños para matarlos, utilizando su
vida como quien utiliza un pedazo de cuero para
remendar otro pedazo... La magnitud de las ofensas
que se hacen a la Divinidad, las blasfemias y
sacrilegios que se dicen y hacen contra Ella.

Aún entre los Míos existe esta horrible confusión.
Se levantaron en su soberbia contra Mí y desoyeron
Mi voz; siguen únicamente la de sus apetitos,
acomodando su vida y conciencia a la de sus
pasiones. ¿Cómo puedo estar entre los que, dejando
a un lado Mi palabra porque es dura, sólo siguen la
de su soberbia?

Es necesaria la Cruzada en todo el mundo,
 empiécenla
en este pueblo, irradien hacia otros puntos para que se
expanda, cómo deseo expandir Mi Misericordia. Ha de
darse la voz que mueva los corazones y haga comprender a
gran parte de la humanidad, el torbellino en que está
envuelto el hombre. El camino emprendido, sólo lo puede
llevar a la destrucción total si no hace penitencia.
El deicidio constante que el hombre comete en su
soberbia y maldad, prepara su eterna condenación.
La humanidad está pasando por la crisis decisiva de
su historia.

Lejos de Mí, la mayor parte de las naciones, se
entregarán a la Bestia, porque ésta, engendro de
Satanás, halaga a los hombres ofreciéndoles como al
principio: hacerles creer que, libres de trabas de
mandamientos, pueden ellos obrar bien libremente,
con la perspectiva de su endiosamiento
.
Cegados por el deslumbramiento de ese poder
omnipotente que ellos se irrogan, obran
tiránicamente sojuzgando al indefenso y al inocente,
cometiendo toda clase de crueldades e injusticias; sin
pensar que, para realizar impunemente todo esto, no
tendría que existir Dios y ser ellos los omnipotentes e
inmortales.

Mas existiendo la Divinidad y siendo ellos
mortales, Dios en Su justicia tiene que castigar este
horrendo pecado que se asemeja en su soberbia, al
que cometieron los ángeles rebeldes que fueron todo
luz y ahora son tinieblas.


Pero no todos los pueblos han de sufrir esa
condenación. Sufrirán según sus pecados y por esos
castigos llegarán a comprender dónde está el camino
a seguir.

¿Por qué también ustedes han desoído Mis
pedidos? Les he hablado de una Sociedad de la
Nueva Alianza, He venido instruyéndolos en una
serie de pasos importantes para esta gran obra que
quiero hacer. ¿Qué voy a esperar de los demás, si
ustedes a quienes tanto He dado no luchan por Mí?

¿Por qué no han seguido repartiendo los libros
por los Conventos como se los He pedido? Ustedes
no pueden tocar un centavo de ese libro porque les
ha sido dado gratuitamente para la difusión de Mi
Palabra. Ustedes también están cayendo en faltas
muy grandes al no escuchar con atención Mis
Palabras.

Yo Soy el Amor, Soy la infinita Caridad y la
infinita Misericordia pero, Soy también la absoluta Justicia...


Gracias, pequeña, por soportar por Mí tus
dolores. Ofrécelos a Mi Sagrado Corazón para
consolar sus dolores."

Del libro "La Gran Cruzada del Amor", CA-32 9-01-96

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