Ahora te he admitido en Mi escuela



Disuélvete en Mí como una pequeña gota de agua en un vaso de vino
No te desanimes, recuerda las veces que te puse obstáculos. Ya tenía Mis planes para tí. Antes debías madurar. Ahora te He admitido en Mi Escuela y el Maestro Soy Yo, aprende de Mí, Yo no escatimo ninguna fatiga. Me dedicaré a t í desde la mañana hasta la noche y, cuando duermas, te abrazaré a través de tu Angel Custodio.

(Le pido al Señor que no me suelte más.)


Tú te has soltado de Mi mano, no He sido Yo quien te soltó. Renuncia a tu voluntad, hijita. Vuélvete a santiguar, no lo hagas distraída, piensa en la Santísima Trinidad.


Cuando sientes dolor por tus pecados, recojo ese dolor como una abeja recoge el polen y luego, con amor, lo transformo en miel en sus mismas almas. No sean insensibles. Que no sea la rutina quien los traiga a Mi mesa para beber Mi sangre y embriagarse con ella, sino el fervor y la caridad que se encienden al contacto con Mi amor.


Desde que Satanás sabe que va a quedarse ciego, adueñado de una enorme sed de venganza, atormenta a las almas, haciéndose más suti l y hábil en su lucha. Pero si viven conforme a Mis gracias, impedirán su influencia en un radio de acción mayor.


Permanezcan en oración, hijos Míos, aunque vean que sus trabajos se multiplican, porque eso es obra del enemigo malo que desea turbarlos. Cuan do sientan tristeza canten, cuando estén desolados oren y sentirán Nuestro consuelo... No estén acongojados, al contrario, alégrense y glorifiquen al Padre, porque muy pronto enviará a Su Hijo amado para reinar entre ustedes.


Tapen sus ojos, cierren sus oí dos y paralicen su lengua a las cosas del mundo. Abran sus corazones a la Luz del Espíritu Santo, abran sus oídos a la Santa Palabra del Maestro, abran sus labios para alabar y bendecir a la Trinidad Santísima.


Amados Míos, oren y hagan penitencia por la conversión de sus familias y hermanos de comunidad. Pequeños hijos, acompáñenme en Mi dolor los Primeros Viernes, haciendo Vigilias de Consuelo y Reparación. Consuelen a Mi Madre Santa que llora por la perdición de muchas almas incrédulas.



CA-141 23-Ene-96 Jesús

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