Todo es posible para el que cree

(Estaba pidiendo por una amiga enferma y me pidió que escriba.)
Pequeña nada, quiero que envíes este Mensaje a aquella a quien tanto amo, a una de Mis almas víctimas.

Hija Mía, empieza por leer Marcos 9, 23-24. El padre del niño me dijo: “Si puedes hacer algo”… Yo contesté: “Todo es posible para el que cree.

¿Acaso no transformé el agua en vino y dándolo a beber a la gente mostré Mi gracia y Mi poder?… En la ciudad de Naim, ¿no resucité al hijo de una viuda? En el desierto de Judea, en Samaria, en Galilea y en Cafarnaún, ¿no demostré Mi compasión y Mi amor? Lo mismo que hice hace dos mil años, estoy haciéndolo hoy en el corazón y en las familias de quienes creen en Mi nombre, en el poder de Mi nombre. Esto es lo que el hombre de hoy necesita hacer: Creer en Mí, y para creer en Mí necesitan conocerme, meditar, vivir Mi Palabra con la fuerza de Mi Espíritu.

Yo quiero hacer maravillas en tu vida y en tu familia. Basta una sola cosa… Lo que dije al padre del niño, lo digo también para ustedes, a través de Mi Palabra, lo Estoy diciendo para ti, María, para ti, Fernando, para ti, Pedro, para ti, Yola, pequeñita Mía: Todo es posible para el que cree.

Lee Marcos 16, 17-18. Yo les He delegado todo poder para expulsar espíritus del mal, que oprimen los corazones y la vida de los hombres. Esto es lo que necesitan hacer: apropiarse del nombre que cura, del
nombre que salva, del nombre que libera, del nombre ante el cual toda rodilla se dobla en el cielo, y en la tierra. Sí, cada vez que sientan la acción del enemigo en su vida, en su casa, en su familia, hablen con autoridad, como Yo lo hice: En el nombre de Jesús, retírate, Satanás. En el nombre de Jesús, retírate, depresión. En el nombre de Jesús, retírate, enfermedad física, enfermedad espiritual. En el
nombre de Jesús, lejos de nosotros todo lo que pertenece a Satanás, porque somos de Jesús, somos hijos de Dios, sólo a El pertenecemos y somos en este momento lavados y purificados con la Sangre de Jesucristo, porque la sangre de Jesús tiene poder. Experiméntalo en tu vida, hijita. Aférrate a Mi mano y vence todos los problemas espirituales.

Si tú no das testimonio de Mí en tu familia, ¿cómo van a conocerme? ¿Cómo va a invocarme la gente que no Me conoce? ¿Qué poder puede tener quien no sabe lo que es Mi vida? La vida que Yo prometo y doy es
Yo mismo y no una vida condicionada por las circunstancias, buenas o malas. Llámame, hija Mía, implora el poder de Mi sangre redentora porque solamente ocurren los milagros para el que tiene fe, para el que cree.

Tú no sabes cuánto consuelas a Mi Corazón desgarrado por los sufrimientos; tú ignoras cuántas veces tomo tu mano y beso con infinito amor tu frente, tu rostro dolorido… Pero es preciso que leas, medites y vivas Mi Palabra cada vez más. El ser humano no es una isla, necesita de una comunidad de fe, de un grupo de oración. Gente que vaya a orar contigo, que te impulse a vivir Conmigo las 24 horas de cada día… Sin la
Eucaristía y la oración personal, es difícil crecer en la fe y en Mi conocimiento. Así como en una casa santa sientes Mi paz, en un alma santa encuentras Mi amor.

Ora alabando a Mi Padre en las mañanas y luego de llenarte de Nosotros, pide Mi Espíritu. Entonces harás como un pequeño exorcismo, te doy un ejemplo: En el nombre de Jesús, yo te lo mando: retírate, Satanás, retírate depresión, retírate enfermedad física, mental, odio, amargura y pecado, porque yo Soy de Jesús, soy hijo de Dios y yo te lo mando. Espíritu del mal, póstrate delante de Jesús y aléjate de Mí, de esta casa, porque la Palabra de Dios dice: “al nombre de Jesús, dóblese toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo. Y toda lengua proclame que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” Retírate, Satanás, en el nombre de Jesús, porque Jesús tiene compasión de mí.

Luego agradece, pequeña, siempre agradece el poder de Mi Nombre, el poder de Mi Sangre…
Luego viene el momento de la gracia. Entrégame estos minutos y colócate en Mi presencia, para Conmigo adorar al Padre. Confía en Mí, Yo sé exactamente cuáles son las necesidades de cada hijo y tú, ¿sabes
cuáles son Mis necesidades con respecto a ti, a tu familia? Medita, hija, llénate de Mi Palabra y acoge a Mi Espíritu en tu corazón para que te inunde de fe; que encienda en tu pequeño corazón la fe ardiente, el amor
a Mi Palabra la esperanza, la caridad para que puedas ser una cristiana resuelta.

Te pido que unas a tu familia y hagan esta pequeña oración:
Señor, Dios Padre todopoderoso, este Tu pueblo está enfermo.
Enfermo delalma y enfermo del cuerpo. Y nosotros queremos clamar en este momento: cura a Tu pueblo de toda falta de amor, cura a Tu pueblo de toda cerradez del corazón, de toda tristeza y angustia, de toda falta de fe y perdón. Oh, Señor, socorre a Tu pueblo en las dificultades de crecimiento espiritual, socorre a Tu pueblo carente de Tu gracia y de Tu amor. Ten Misericordia de nosotros en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, amen.

En Mi nombre, perdonen, hija Mía…

Ahora, dime, ¿no quieres parecerte a Mí? Mi pobreza es reina del mundo… Tu voluntad de amar es la libre desnudez de tu sensibilidad, su purificación. Tu corazón ama sin saberlo y tus obras siguen sus impulsos. El vacío de tu corazón es el sobrante del Mío ansioso de amar y de darse… El vacío de un alma —adquirido por experiencias, renunciamientos y sacrificios— es el lleno del Amor. Para que pueda dar su plena medida, el recipiente tiene que estar vacío de las vanidades mundanas. Es éste el motivo de por qué quiero de ti el desprendimiento de lo creado para dar todo el lugar a lo increado. En él volverás a encontrar tu sensibilidad de amor purificada.

Yo siembro el amor a manos llenas, pero únicamente produce cuando la tierra está bien preparada para recibir la Simiente celestial. Los pequeños mendigos del amor, los hambrientos, se nutren y a su vez nutren a Aquel que los alimenta. El vaivén del amor no cesa en las almas que lo aceptan. Lo máximo del amor es amar a través de todos los sufrimientos de la vida; es el hacer de tu corazón un brasero de amor y
de caridad; es la transparencia del amor metamorfoseándose en piel del cuerpo humano; es lo sobrenatural transformando lo natural; son las escorias del pecado desapareciendo en las enormes profundidades de lo
divino para allí ser exterminadas… Es la voluntad del alma profundamente unida a la Mía y lo natural solo se mueve bajo la acción del Espíritu del amor, es como un tul transparente que se conforma con lo que recibe libremente de Mi ternura y a su vez, se hace también ternura…

CM-21 26-Feb-97 Jesús

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