Manantiales de vida

Hija Mía, cada mensaje, cada palabra, cada frase está diseñado con gran amor, con el único objeto de asistirlos en su camino… Muchos de Mis hijos no creen en nada, cierran sus oídos al conocimiento que quiero darles, ponen restricciones a las revelaciones, profecías, visiones de Mis elegidos y así, Mis profetas, santos, visionarios y mártires de hoy pasan de largo por sus vidas.

No quieren entender que Soy un Dios que enseña, que Yo no cambio, que sigo trayéndoles manantiales de vida… Lo único que quiero es purificarlos de las tendencias que tienen de buscar el control de Mi
Misericordia, el control de Mi amor…

Hijos Míos, quiero presentarles Mi Cruz y les pido que abracen la suya. La llave para entrar en el Reino de los Cielos es una cruz. Sin cruz no hay corona, no las rechacen en nombre de los placeres de este frágil y
corrompido mundo.

Cuando el alma es bautizada, nace a la luz de la verdad y la pureza. Luego el hombre en manos del maligno da lugar a la culpa y el alma carga a una víctima, dando lugar a la desesperación y vergüenza mediante la humillación; el alma es entonces expuesta sin compasión o amor, trata de evitar la acusación de sí misma, busca otras almas más culpables para entrar en la crítica y acallar su herida y así el amor creado se entierra profundamente, se miente, se hiere… Luego la lástima de sí misma conduce a otras dependencias, falta de aceptación, vergüenza y posteriormente, desesperación… todo, menos la cruz y no saben que la
cruz es el boleto del mañana.

Yo vengo a llamar a los hombres, a invitarlos a restaurar los componentes del amor, de la Misericordia, de la compasión, del respeto, de la dignidad del alma humana Eso solamente se podrá conseguir en la escuela de Mi amor. Pero si los hombres rechazan esta invitación, nada más podré hacer para salvarlos de sí mismos en esta terrible hora.

PC-68 10-Nov-96 El Señor

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