Mi reinado no está lejos

El reinado de Mi Corazón está escrito en el gran libro de los tiempos. El Mío es un Corazón -Amor, resucitado y eterno. Le Ha llegado su tiempo.

Hay que procurar que las almas, además de amarme, hagan que Mi Palabra sea la semilla que fructifique en la tierra preparada. Los pecadores que vuelvan arrepentidos, no encontrarán Mi rostro airado, ni reproches en Mis labios.

Mi reinado no está lejos. Antes, empero, sucederán grandes cosas; el mundo se maravillará, pues todos los pueblos se humillarán ante Mi soberanía, alabando a Mi Corazón.

Este Corazón Mío sufre, porque cada día es más grande la cantidad de pecados que se cometen; cada vez mayores los sufrimientos que lo afligen llenándolo de amargura. No sabes tú, ni podrías imaginarte la cantidad de pecados, blasfemias y sacrilegios; de la tibieza e indiferencia de tantas almas que se dicen piadosas y su piedad es sólo una capa de hipocresía...

Mi Corazón es un horno en llamas, apasionado de amor por la salvación de las almas, sangra y
padece. Un día tras otro los hombres van acumulando iniquidades para su propia condenación. ¡Este es Mi tormento!

Concluyó en la tierra Mi misión exterior de dolor, pero continuaré sufriendo y dando valor con Mis infinitos méritos a los sufrimientos de Mis almas escogidas y víctimas. ¡Son Mi corona!

Mi Corazón es el centro de todo amor. Mi Reinado es el del amor salvador. El amor es el pulso del
sacrificio y el sacrificio es el pulso del amor... Mi Corazón abierto en la Cruz es el santuario del auténtico amor. El trono de Mi reinado de amor es la Cruz.

Este reino de amor será implantado en los que, manteniendo limpio corazón y espíritu, supieren hacer de cuanto los rodea, un altar donde impere la imagen del Mío.

CA-81 15-Ene-96 Jesús

Háganse santos para que puedan ser verdaderamente Mis apóstoles

La salvación no depende de hoy, de mañana o de ayer, sino del último momento. Por eso, ustedes deben arrepentirse y confesarse constan temente. Se salvan porque Yo los He salvado y no por sus méritos. Únicamente el grado de gloria que reciban en la eternidad, depende de sus méritos. Por eso,tienen que practicar el propósito de enmienda y repetir frecuentemente: “Jesús mío, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

No deben temer al juicio. Yo, como humilde cordero, rodeo a las almas con un amor indescriptible. El alma que ansía estar limpia, llega al juicio para encontrarse con el Amor. En cambio, el alma orgullosa, detesta este Amor; ella misma se distancia de Mí y esto en sí mismo es el infierno.

No traten de convertir a los demás a la fuerza, con su testimonio de vida y con sus oraciones Me basta. De esta forma ellos son rodeados por una santa fuerza invisible. Todo esto debe ser a través de Mi Madre. Un orgulloso no es capaz de hacer esto. Por eso Lucifer no pudo humillarse. Mi Madre llevaa todos Sus hijos en brazos, los acaricia, les da Sus méritos y hace que Yo pase por alto sus faltas.

CA-142 23-Ene-96 Jesús

La noche de Belén

Ustedes dicen que Yo bajo de las estrellas, pero ¿para detenerme dónde? En sus pesebres, donde el frío es más o menos penetrante.
Desciendo pero sin fijarme si el tipo de establo en que Me recuesto está o no lleno de paja; si tiene una discreta puerta que Me abrigue a Mí  al pesebre del frío y del viento.

Hijos Míos, Mi morada, en efecto, está en los Cielos y el estar con ustedes significa solamente favorecerlos. Si pudiera sentir disgusto, el olor de sus establos tal vez sería insoportable, puesto que la infinita perfección de Mis atributos no podría resistir tanta paja mojada y empapada de todo género de miserias. Pero no siento ningún disgusto de estar en ustedes, si bien no apruebo tantas cosas y cositas.

Lo que hago es esperar y ayudarlos de mil maneras con Mis dones, para transformar su establo en habitación digna de Mí, lo que sólo sucederá cumplidamente en el Cielo, donde ya no habrá establos sino luminosos espíritus fundidos en Mi eterna luz.

Sí, desciendo de las estrellas porque no quiero ser sólo el Rey del Cielo, sino también la llama de sus corazones… En Belén comencé a sufrir por ustedes y Me gozaba mucho en ello porque también Mi naturaleza humana, en ese cuerpito de recién nacido sentía el calor y el hálito de Mi Madre y el abrazo afectuoso del extasiado José. Estos son sus modelos, aprendan de Ellos, a ellos pidan un poco de Su virtud, un poco de Su amor.

¡La noche de Belén! Más bien repite: el luminoso día de Belén, porque entonces vine como sol divino a iluminar todo y a todos, a calentar los helados establos que son ustedes sin Mí. Vine en brazos de Mi Madre y ahí Me encontrarán todavía porque quiero hacer todo con Ella, pupila maravillosa, la maravilla más grande de Mis obras. Criatura, sí, pero tan excelsa que ni siquiera Miguel, el gran faro de todos los Arcángeles,
puede comparársele.
Vine al mundo por ustedes, cierto, pero amo repetirlo y siempre lo diré: vine primero y más que todos por Ella.
¡Ustedes no saben la alegría que experimenté Yo, niño, cuando Ella Me estrechó en sus brazos maternales! En seguida Me compensó por tantas frialdades de ustedes. Y cuando Me pasó a las manos de José, fue como si María le confiase la custodia de Mi Cuerpo a Mi Santa Iglesia y aun por eso quise que José estuviese entre los principales protectores de Mi Esposa en la tierra.

¡Compréndanme, les pido! En la tierra tengo pocos seguidores.
Compréndame ustedes que Me aman, sean para Mí no ya los consoladores de Mis penas pasadas, sino los compañeros de las mismas penas que sigo sufriendo en ustedes. Compréndanme, ámenme y créanme porque es hermoso ser amados, comprendidos y creídos.

Entonces, no hablaba porque era niño; ahora quiero decirles todo de Mí y de ustedes; les aseguro que los fastidiaré poco hablando de sus pesebres, porque tengo en mente decirles muchas, muchas cosas de Mí que los harán gozar como no pueden imaginar.

A Mí, Niño de entonces, pero Dios como ahora y como siempre, diríjanse todos ustedes y todo lo suyo. Les prometo que María y José les serán de valiosísima ayuda y les ofrecerán Gracias de lo más selectas. Bajo del Cielo, vengo a sus pesebres, Me detengo un tanto y luego volveremos juntos al Cielo, donde vivirán en eterna beatitud. Dejarán las miserias, los haré ricos, riquísimos de Mí.

¡Oh, Belén! ¡Oh Noche Santa! Ven a Mí a besarme no ya Mi pequeño pie como quisieras, sino Mi mejilla rosada y luego en seguida besa la mano de Mi Madre y abraza a Mi querido, queridísimo José.
Nosotros estamos unidos, todos juntos: ustedes y Nosotros, ustedes todos y Nosotros todos.

Mi mano los bendice y se posa y detiene en su cabeza. Soy Yo, el Dios-Niño, el deseado y el amado, el Amor que quiere ser amado.

CM-48 15-Abr-97 Jesús

¡Llámame por mi Nombre: Llámame Jesús!

Pueblo Mío, ¿qué te He hecho?
¡Te He amado con un amor incomprensible! Donde Yo estoy, quiero que los hombres también estén Conmigo. Tú no Me conoces todavía, todos los días Me siento a la Mesa contigo y comparto tu pan de alegría y de dolor, pero tú no sabes mirarme bien al rostro y fijar tus ojos llenos de lágrimas en Mis ojos radiantes de amor. Estoy contigo. Vivo contigo bajo el mismo techo.

Soy el amigo más fiel que puede existir y tú te vas lejos a confiar tus penas a un extranjero que pronto te traicionará. ¿Cómo así no Me conoces todavía? ¡Soy Jesús! Basta llamarme para que Yo venga, llego al punto y salvo y redimo lo que está perdido. Aún cuando la propiedad haya sido vendida al extranjero en un momento de locura, Yo la rescato de sus manos y les devuelvo la posesión de sus bienes. Basta sólo con llamarme al alba, o a medio día, o a la tarde o aún entrada la noche, que Yo vengo al punto y nunca Me hago esperar.

¡Pueblo Mío! Llámame por Mi nombre, llámame Jesús, pues quiere decir todo. Y no hace falta que tú te pongas de rodillas delante de Mí, pues más bien Soy Yo quien te lavo los pies como a Pedro y a los otros Apóstoles y, si Me dices como él que no quieres que te lave, te responderé que no sabes lo que hago, pero que lo comprenderás después.

Te lavaré los pies, aquellos pies que han pisado una senda resbaladiza y que ahora están heridos por los golpes contra las piedras. Yo los enjugaré, los sanaré, los besaré y tú quedarás sano y ya no conocerás otra senda que la que conduce a Mí. Mas, ¿por qué te obstinas en no querer mirarme a la cara, en no querer que te lave los pies? Eres como un niño caprichoso que se empecina en no querer creer en Quien lo quiere. ¿No sabes que si no te lavo los pies, no tendrás parte Conmigo? No Me digas como Pedro: Señor... ¡No!... No Me llames Señor, dime: “oh Jesús”; entonces no sólo los pies, sino lávame la cabeza también y todo mi cuerpo con tal de que tenga parte Contigo. El festín está pronto y faltan los
invitados...

Pero gritaré fuertemente y haré gritar a Mis Angeles a los cuatro vientos, al Norte, al Sur, al Occidente y al Oriente y congregaré a todos Mis redimidos en torno a la mesa nupcial preparada por
Mis Angeles y dispuesta con todo esmero y entonces habrá un sólo Reino: el Reino del Amor.
Escribe, querida hijita, todo lo que te He dictado.

Estas palabras serán dulces como la miel y suaves a la mente y al corazón de muchas almas.

CA-154 23-Ene-96 Jesús

Es grande la distancia entre su modo y el Mío

Yo hago que la criatura se asome a los umbrales del mundo desconocido que los domina, para comprender algún secreto y hacerlo llevar a la tierra como intenso tesoro. ¡Qué compasión de aquellos que no quieren entender Mi obra! ¡Qué ceguera impide conocer lo que más interesa al alma que vive solitaria en la tierra!

Pero, ¿por qué la atraigo? ¿por qué Me manifiesto a ella? Comprenda la criatura y aférrese a Mí: Yo quiero su esfuerzo y lo premiaré. Debe decirme: “mi Creador, no he comprendido bien lo que Tú pretendes, pero me has hecho entender que me amas; por eso me fío de tí: acepto, escucho, quiero, porque veo que Tú quieres”. ¡Ah, si Me dijeran esto, cuanto bien encontrarían los que titubean!

Por esto les hablo de renuncia a ustedes mismos e insisto siempre e n ello; es porque sé y veo que la causa por la cual no Me escuchan es siempre una: es siempre el yo lleno de sí, no el bien despojado de sí.
Les repito que es grande la distancia entre su modo y el Mío, entre sus porqués y los Míos, por lo cual, si no creen que los amo no conseguirán colmar el abismo que nos separa. Sin embargo, estoy con ustedes todos los días, todas las horas, siempre y no Me entienden, no Me creen. Yo los amo: recuérdenlo, piénsenlo. No es cosa vana. Mi amor, no es una frase vacía el dec irles que los amo, sino llena, llena de realidades y promesas. Yo los amo y ustedes también ámenme.

El que Me ama verá qué plenitud de verdad hay en estas Mis palabras que pronuncio para darles el enésimo testimonio de Mí, porque Yo no engaño, sino consolido toda su confianza aumentando continuamente Mis dones y haciéndolos tan evidentes como para hacerles tocar con la mano la verdad de Mi amor. Criaturas, sean dóciles, crean en Mí y desconfíen continuamente de ustedes. Se los aseguro, así Me encontrarán...

CA-103 19-Ene-96 Jesús

Que nada los distraiga ni confunda

Hijos Míos, tan turbados por la incertidumbre, ¿por qué han perdido la confianza en Su Dios?
Luchen y trabajen para llegar a las almas incrédulas; los hago responsables de aumentar la fe de sus hermanos, de llenar de amor los corazones que están gélidos, duros, vacíos. Amados Míos, aprendan a reprender con su ejemplo a sus hijos y hermanos. Si hablan de amor, amen; si hablan de fe, confíen; si hablan de esperanza, alienten; si hablan de perdón, perdonen. So lamente así podrán darse cuenta de que están en el camino correcto.

No se dejen llevar de palabras sueltas ni de resentimientos. Recuerden que el camino hacia Mí es también espinoso. Si Mi Padre ha derramado Su Santo Espíritu sobre Su pueblo, es para Su ho nra y Gloria. Los dones del Espíritu Santo son para compartirlos, no se queden con ellos, que no les pertenecen. Hijos Míos, amados, recuerden que primero está su Padre Celestial por sobre todas las cosas, acudan al llamado de Su Voz.

Sigan adelante, que nada los distraiga ni los confunda, sigan en la obra redentora para salvar almas; muy pronto sus penas dejarán de ser penas, su llanto será consolado y su trabajo será retribuido. Les pido que cumplan así como Yo les doy lo que Me piden.

Permanezcan en oración y vigilias una vez al mes. Yo sé que es un sacrificio para ustedes, pero necesito sacrificios.
Acudan constantemente al Altar, donde está expuestaMi Divina presencia; no confíen en sus propios pensamientos, ni lo que oigan sus oídos, ni lo que sus ojos ven del mundo. Solamente confíen en Mi Palabra, en las advertencias de Mi Madre y en los dones del Espíritu Santo.

CA-146 23-Ene-96 Jesús

Ahora te he admitido en Mi escuela



Disuélvete en Mí como una pequeña gota de agua en un vaso de vino
No te desanimes, recuerda las veces que te puse obstáculos. Ya tenía Mis planes para tí. Antes debías madurar. Ahora te He admitido en Mi Escuela y el Maestro Soy Yo, aprende de Mí, Yo no escatimo ninguna fatiga. Me dedicaré a t í desde la mañana hasta la noche y, cuando duermas, te abrazaré a través de tu Angel Custodio.

(Le pido al Señor que no me suelte más.)


Tú te has soltado de Mi mano, no He sido Yo quien te soltó. Renuncia a tu voluntad, hijita. Vuélvete a santiguar, no lo hagas distraída, piensa en la Santísima Trinidad.


Cuando sientes dolor por tus pecados, recojo ese dolor como una abeja recoge el polen y luego, con amor, lo transformo en miel en sus mismas almas. No sean insensibles. Que no sea la rutina quien los traiga a Mi mesa para beber Mi sangre y embriagarse con ella, sino el fervor y la caridad que se encienden al contacto con Mi amor.


Desde que Satanás sabe que va a quedarse ciego, adueñado de una enorme sed de venganza, atormenta a las almas, haciéndose más suti l y hábil en su lucha. Pero si viven conforme a Mis gracias, impedirán su influencia en un radio de acción mayor.


Permanezcan en oración, hijos Míos, aunque vean que sus trabajos se multiplican, porque eso es obra del enemigo malo que desea turbarlos. Cuan do sientan tristeza canten, cuando estén desolados oren y sentirán Nuestro consuelo... No estén acongojados, al contrario, alégrense y glorifiquen al Padre, porque muy pronto enviará a Su Hijo amado para reinar entre ustedes.


Tapen sus ojos, cierren sus oí dos y paralicen su lengua a las cosas del mundo. Abran sus corazones a la Luz del Espíritu Santo, abran sus oídos a la Santa Palabra del Maestro, abran sus labios para alabar y bendecir a la Trinidad Santísima.


Amados Míos, oren y hagan penitencia por la conversión de sus familias y hermanos de comunidad. Pequeños hijos, acompáñenme en Mi dolor los Primeros Viernes, haciendo Vigilias de Consuelo y Reparación. Consuelen a Mi Madre Santa que llora por la perdición de muchas almas incrédulas.



CA-141 23-Ene-96 Jesús

Hagan todas las cosas que agradan a Mi Padre

"Quien ha entrado en Mi redil puede salir de él, sólo si hace oposición a Mi Querer. Pero si escucha Mis palabras y tarda en ejecutarlas, no está fuera, porque fuera está quien Me hiere con la culpa grave. Tu abstención es proporcionada a la intensidad del sentir que depende sólo de Mí. Si a veces la razón dice lo contrario de cuanto atestigua el sentir, no hay que extrañarse. Son las operaciones por las cuales quiero Yo garantizar el buen resultado a toda costa.

Cuanto más sencilla seas, más Me agradarás, pero si se te ocurre que Yo puedo contrariar tu razón a causa de lástima sentida, te equivocas. ¿Qué hace el hombre si observa Mis consejos? Es sencillo: Me imita y Yo le doy buen testimonio di ciendo: “hago todas las cosas que agradan a Mi Padre y hablo lo que escucho de El”.

¡Oh, sentido oculto de Mis palabras! ¿Cómo puede el hombre ser justo si no Me escucha? Y, ¿qué justicia puede agradarme si no la que He dicho? Las razones humanas no llegan enteramente a las divinas y nada es querido por Mí sin antes haber previsto las consecuencias de todo.

Crezcan y verán que ningún hombre vive sin Mi impulso. No se puede resistir a este impulso ni por falta de amor ni por tontería, haciendo así vano el sentir que Yo doy.

El fastidio que experimentas es bueno, porque nace del estímulo del amor fraterno que te He dado y, no lo quito, porque Me agradas así, fastidiada a causa de Mi amor. La paz es tuya y sabes que la paz viene de Mí."

CA-11 7-Ene-96 Jesús

Permanezcan cerca de Mí

"Quiero que Mis hijos sepan cómo Yo deseo que la felicidad interior sea su modo de vida. Para tener paz, un hombre no debe perder el sentido de sí mismo; debe utilizar bien y multiplicar los talentos y dones que les fueron dados. Invertir en el éxito en lugar de invertir en la adoración del éxito, porque estos medios pueden confundirse con los fines.

No Me vean como un instrumento de su felicidad, sino como el fin intrínseco de vida que buscan para su propio bien. Ustedes son como una malla fina tejida por dentro de Mi Corazón, por eso los He elegido. Por favor, no se inmunicen contra sus propios sentimientos. Véanlos como un crecimiento de su humildad para ejemplificar Mi amor puro.

No pierdan de vista la verdad, no permitan que el mal contamine la claridad de la visión que deben tener. Permanezcan cerca Mío a través de su fe. Crean en Mí y el fracaso no existirá porque creerán en ustedes mismos. Trátense los unos a los otros como si Me trataran a Mí, porque Yo estoy en ustedes. Sean buenos consigo mismos y serán buenos Conmigo. Amense a sí mismos tiernamente, aun a través de sus fracasos, y Me amarán. Busquen servir a otros y estarán sirviéndome a Mí."

CM-15 20-Feb-97 Jesús

Vengan a mí, hay consuelo para todos

"Hoy y mañana, siempre Mi Corazón tiene latidos inflamados de Amor para sus beneficios, para sus necesidades y si aparentemente no les llega una ayuda deseada por ustedes, en realidad la ayuda está ya pronta porque el proveer a las criaturas, para Mí Creador, es la cosa más natural a Mi divinidad. En efecto, no los He creado sin un plan preestablecido, ni los dejo languidecer sin una Voluntad Mía determinada.

A veces sus necesidades, todas las necesidades, tardan en tener la ayuda deseada, por faltas cometidas por ustedes mismos, pero aún en ese caso su Dios tiene las manos llenas para ustedes, basta venir a Mí con un deseo, con una plegaria para reabrir el canal cerrado de los dones que Yo tengo en reserva para Mis criaturas.

Son muchos los que no Me dan ni siquiera una mirada y mueren de pobreza, sin sospechar siquiera que Yo estoy muy cerca de ellos con mil y mil dones espirituales y materiales, con los cuales su misma pobreza se cambiaría en riqueza. De modo que estoy obligado a llamar a muchos otros pobres, miserables y ofrecer el banquete de Mi divinidad a criaturas sencillas que se encuentran en condición de pecado, porque por ser sencillas, son más capaces de recibir Mis dones.

Sí, Yo hablo de Mis amados que hacen profesión de fe y que no pueden encontrar la perfecta paz a causa de su voluntad poco unida a la Mía. Así, Mi banquete, siempre anunciado para todos, pero evidentemente más para Mis amigos, quedaría semivacío si Yo esperase que ciertos amados Míos, se sienten Conmigo a la mesa divina. He dicho abiertamente que llamaré de las plazas a todos los más pobres, para que tomen el puesto de los que, invitados por Mí, se excusan y no aceptan Mi desinteresada invitación. Mi casa está llena de gente que viene de la calle y está casi vacía de almas a las que se les dio regular y evidente acceso a Mi comedor.

Tomen, pues, asiento, oh almas desconocidas a los hombres y coman Conmigo los alimentos que les He preparado. Sigan siendo sencillas y no se arrepentirán de haber aceptado. En Mi previsión divina había visto de antemano su ingreso a Mi casa y el rechazo de los que había llamado antes que a ustedes. Siéntense en paz y aliméntense de Mí, de las cosas que les doy, de todo lo que Mi Querer les prepara. Si así lo hacen, no les haré ningún reproche por haberse entretenido en las plazas ni tampoco Me fijaré en los vestidos andrajosos con que están cubiertos al sentarse a Mi banquete. Mis Angeles saben lo que deben hacer para revestirlos y volverlos dignos de Mí.

Sí, vengan a Mí todos ustedes que han creído falsamente en la vanidad del mundo, deseo mostrarles y sobre todo darles una realidad que no pasa con el pasar de los años, sino que, al contrario, se hará cada vez más evidente para ustedes.

Siéntense, oh hombres desconsolados y frustradas criaturas, aquí en Mi palacio divino, Hay puesto para todos y consuelo para todos; empero no olviden a los que, llamados antes que ustedes, rechazaron Mi banquete y ahora les digo Yo, se encuentran en condiciones peores de aquellas en que estaban ustedes…

¡Qué quieren que les diga si todo lo analizan. El racionalismo ha entrado entre los Míos: los controles mentales, la matemática fría y hasta la parapsicología, hoy son sus temas de meditación. Lo piadoso, lo verdadero pasó de moda. Se ríen de Mis cosas, de Mis buenas inspiraciones; sofocan todo lo que es bueno y lo hacen ignorando Mi obra, Mis cuidados, despreciando lo invisible por lo visible. ¡Una bella idea se han hecho de Mí! ¿Puedo entonces aprobar tanta ignorancia? Más bien les digo que si siguen así, no podré ni siquiera excusar sus malas obras, sus pensamientos destructivos.

Mi Cruz Me entretiene todavía —como dirían algunos de ustedes— no deseo mayores sufrimientos, sin embargo si hoy se peca, es necesario que sepan, también, que sus pecados son más repugnantes que los de sus padres. Estos pecaron de diversas maneras, ustedes pecan con una uniformidad impresionante, con una ceguera obstinada…

Se los repito, todavía Mi Cruz los salva, pero no puedo garantizarles que no lleguen a ser peores, y entonces, ¿qué será de ustedes? ¿Tal vez se engañarán una vez más cuando ponga mano a los hierros para extirpar sus llagas cancerosas?

Es importante que reflexionen sobre esto. Ustedes, pueblo Mío, sufren el influjo de su ambiente y todos los días están en gravísimos peligros. Satanás, el mundo y ustedes mismos llevan sus asaltos rabiosos hasta las puertas de su alma con el único propósito de abatirlos. Yo estoy cerca y pongo obstáculos a sus enemigos.
Ustedes, pueblo Mío, abran bien los ojos, estén siempre vigilantes, porque una nada, un instante y podrían pasar a las filas que ahora los combaten… Estén, pues, despiertos, recuerden que la victoria es ya Mía y por eso nada ni nadie los debe atraer con lisonjas porque Yo triunfaré.

Acostúmbrense a resolver sus problemas a la luz de Mi seguro triunfo y ustedes también, pueblo Mío, vencerán Conmigo, se sentarán a Mi banquete.

Confíen en Mí y desconfíen totalmente de ustedes mismos, de sus conocimientos, de su racionalismo, del mundo y de Satanás, porque ese es su juego, hacerles creer que todo lo pueden con la mente, que él, el príncipe del mundo no existe…

Hijos Míos, sumérjanse en este Corazón que tanto los ha amado, hasta ser traspasado por salvarlos. Busquen el refugio del Inmaculado Corazón de María.

La estima que procede de su amor propio es grande si se deja apagar su sed en las fuentes de la vanidad humana, personal o ajena. Pero si esta estima es combatida o pisoteada, permanece reprimida en sí misma. Vénzanse Conmigo. Todos están en condiciones y todos, para vencerse, deben recurrir a Mí. Quien Me implora obtiene ayuda, quien Me olvida, deberá hacer cuentas con su petulante yo y Conmigo que Estoy en espera de hacerlos mejores.

El Espíritu está sobre la materia y el Espíritu debe regular su vida. Hablo del espíritu sobrenatural, ya que el natural, es decir el suyo, no querría acoger estas lecciones Mías porque son contrarias a él. No pongan en discusión los que Yo pongo como medios de su ejercicio, no echen sobre ellos su culpa. Más bien pídanme luz para ver ustedes mismos."


CM-138 26-May-97 Jesús

Su satisfacción consiste en conformarse a la Voluntad Divina

"Mi Padre Me envió, no solamente como Salvador, sino también como su maestro. Vine al mundo a enseñarles con Mis Palabras y con Mi ejemplo el modo como deben amar a Dios, el sumo bien.

Si quieren el tesoro del amor divino, deben suplicar incesantemente al Espíritu Santo, que les de a conocer la Voluntad Divina y pedirle en todo momento la luz necesaria para conocerla y ejecutarla.

Quiero enseñarles hoy que toda su satisfacción debe consistir en conformarse con la Voluntad Divina y en qué cosas y cómo deben conformarse con ella.

Es verdad que su salvación consiste en amar a Dios; porque el alma que no lo ama, queda en la muerte. Entonces, la perfección del amor consiste en conformar su voluntad con la del Padre. El efecto principal del amor es querer lo que quiere la persona amada de manera que ambas personas tengan un solo corazón y una sola voluntad.

Estando predicando en una casa, contesté que quien hiciese la Voluntad de Mi Padre es Mi hermano, Mi hermana y Mi Madre (vean en Mateo 12, 50). Con esto quise decir que tengo por parientes y amigos únicamente a aquellos que cumplen con la  voluntad de Dios.

Los Santos en el cielo aman perfectamente a Dios. Pero, ¿en qué consiste la perfección de su amor? En conformarse enteramente con la Divina Voluntad. Por eso les enseñé a pedir la gracia de hacer Mi voluntad en este mundo, como la hacen los bienaventurados en el cielo.

Un acto perfecto de conformidad con la Divina Voluntad, es suficiente para hacer a un hombre santo. ¿Qué hizo Pablo cuando Me vio y se convirtió? Ofreció a Dios su propia voluntad para que dispusiese de ella a gusto.

Escuchen: El que se mortifica con ayunos y penitencias, el que hace limosnas y otras obras buenas, da a Dios parte de sí y de sus bienes; pero quien Me da su voluntad, Me lo da todo y por lo mismo puede decir:
“Señor, habiéndote dado mi voluntad, ya no me queda qué darte, puesto que todo Te lo he dado.

Esto es aquel todo que les pido al reclamar su corazón, es decir, la voluntad… Todo su bien consiste en cumplir mi Voluntad; pero la dificultad está en ejecutarla.

Ahora bien, para estar dispuesto a ejecutar la Divina Voluntad, deben ofrecerse primero, a recibir con paz y resignación todo aquello que su Padre dispone y exige de ustedes. Tomen ejemplo del Rey David que decía: “Señor, dispuesto está mi corazón…” Con estas palabras solamente pedía que le enseñase Dios a cumplir Su Voluntad. De este modo mereció que Dios lo llamase “hombre hecho a medida de su corazón”: “He hallado un hombre conforme a Mi Corazón, que cumplirá
en todo Mi Voluntad.”

Oigo que una gran cantidad de personas Me dice: cumple hoy Tu Voluntad; haz esto, haz esto otro, haznos este favor, etc. Oigo también a un grupo más pequeño que Me dice: haz lo que quieres, hágase Tu Voluntad… Los unos y los otros están fijos, estables en el pensamiento que tienen, en el amor que tienen. Los primeros creen, pero aman poco, los segundos creen mucho y aman mucho.

Yo mismo les He enseñado a pedir el pan de cada día y bajo el nombre de pan entendía todo lo que les es necesario para la vida, por tanto, no seré Yo quien les diga: no pidan nada, porque más bien, deben pedir, por varios motivos, aun las cosas materiales. Pero hay gran diferencia entre pedir y ser petulantes.

Pedir es humildad, hacer de petulantes es creerme duro e insensible, a más de demostración de mucho amor propio. En el fondo, repetir siempre el mismo pedido es pensar en sí mismo, olvidando que Yo pienso en ustedes más que ustedes mismos.

Pidan pan no propiamente para pedir el pan que quieren ustedes, sino para reconocerme que Yo soy el “panadero” y que tienen necesidadde Mí, sea en las cosas prósperas, sea en las adversas. Es mejor estar en calma que vivir inquietudes, mejor es creer en Mi amor, que esperar en Mi amor. El que Me ama, sabe que yo no falto, no tardo en darle todo; el que Me ama poco, está siempre como si le faltase la tierra bajo los pies, por eso sufre.

Fui claro al respecto y clarísima será la respuesta a los que se fían de Mi. ¡Cuánto bien y cuántos bienes recibe el pequeño grupo que Me da toda su confianza! Inclusive por lo que se refiere al espíritu tendrán siempre “pan” los que lo esperan de Mí. No se sentirán solos, sino que serán sostenidos porque interiormente Yo les manifiesto Mi aprobación a su modo de pensar y obrar.

Digo estas cosas hoy que el afán por la materia se ha generalizado tanto que los valores del espíritu han caído en olvido y desprecio. Digo estas cosas para aprobar el santo desprecio que los cristianos tienen de las cosas materiales, ya que por ese desprecio ellos pueden llegar a apreciar realmente todos los dones que Yo les hago en premio de la confianza que Me tienen. Y quiero que tú, jefe de familia, infundas en el corazón y en la mente de los que te He confiado, un particular apego a Mi Providencia de la cual siempre obtienen beneficios.

Sean prudentes sus palabras, a fin de consolidar esos santos pensamientos en torno a cada uno de ustedes y a este propósito Me será grato que abandonen la consideración (y las palabras) sobre las injusticias humanas que los privan de lo que les atañe.

El juez Soy Yo, tú eres sólo Mi criatura que recibe lo que Yo mando y no recibe lo que Yo no quiero mandar. Pero es claro que si haces exactamente cuanto te digo: silencio de palabras y pensamientos en torno a este asunto, recibirás y podrás dar a los demás aquel céntuplo que Yo tengo en reserva para los que Me siguen con desprendimiento de juicio de las cosas y de los sucesos que lo rodean.

Por lo demás He dicho que les daré todo y no retiro la palabra dada; He dicho que Yo añadiré otra cosa en compensación por algunas injusticias que les hacen y verán que será justamente así.

Quiero de ustedes el corazón, busco su voluntad, no quiero otra cosa. Bendigan siempre y con amor, acepten todo, no pidan nada. Esto Me agrada, esto es santo.

Ustedes, Mis elegidos Apóstoles de la Nueva Evangelización deben conformarse con la Voluntad Divina, no solamente en aquellas adversidades que llegan directamente como con las enfermedades, pérdida de bienes, privación de seres queridos; sino también en aquellas que, aunque Dios las tolera, porque cuanto sucede en el mundo está dispuesto por Dios, sin embargo les llegan del cielo indirectamente, esto es, por medio de los hombres, como las injusticias, las calumnias, las injurias, las persecuciones, etc.

Se preguntarán, ¿cómo es eso? ¿Acaso quiere Dios que pequen unos ofendiendo en los bienes o en el honor? No, Yo no quiero que pequen quienes ofenden, pero sí quiero que sufran aquella pérdida, aquella humillación y quiero que, en esos casos, se conformen con Mi Divina
Voluntad.

Todos los bienes como las riquezas y los honores; todos los males, como las enfermedades y las persecuciones, vienen de Mi Mano. Tengan presente que se los llama males, pero en realidad si los recibieran con la resignación debida, serían no males, sino bienes.

Recuerden que las joyas que hacen más rica y resplandeciente la corona de los santos en el cielo, son las tribulaciones sufridas por Mí con paciencia y resignación, pensando que todas ellas vienen de Mis manos. Sepan que cuando los Santos Mártires Epiteto y Atón eran atormentados con uñas de hierro y teas encendidas, únicamente decían: “Señor, hágase
en nosotros Tu Divina Voluntad”

El alma que Me ama, no se turba jamás, aunque le suceda cualquier tribulación, por grande que sea. Por eso Proverbios dice: “Ningún acontecimiento podrá contristar al justo”

Hubo una vez un monje que obraba muchos milagros y que no se destacaba por ser más virtuoso que los demás, al contrario, era ridiculizado y criticado por sus muchas faltas, pero maravillado un día oyó que era el más imperfecto de los monjes, pero que ponía toda su atención en conformar su voluntad a la de Dios. El que obra así, goza la paz que en Mi nacimiento anunciaron los ángeles a los hombres de buena voluntad, es decir, a los que conforman la suya con la Mía. Paz grande, duradera, que no está sujeta a vicisitudes humanas.

Observen: el hombre necio se muda como la luna, mas el justo persevera en la sabiduría como el sol. El necio se ríe hoy de su necedad, mañana llora de desesperación: hoy está humilde y tranquilo, mañana soberbio y furibundo; en suma, el pecador se muda como se mudan las
cosas prósperas o adversas que le suceden. Empero el justo persevera como el sol, siempre igual, siempre sereno, siempre el mismo ocurra lo que ocurriese.

No podrá dejar, como hombre, de sentir ciertas contrariedades; pero mientras haga la Voluntad divina, ninguno podrá privarle de aquella alegría espiritual que no está sujeta a las mudanzas de la vida presente.

El que descansa en la Voluntad divina, es semejante al hombre que se halla colocado en un punto elevado sobre las nubes, desde él ve los relámpagos, los truenos y las tempestades que se enfurecen debajo de sus pies, más no lo ofenden ni lo turban. Quien no desea otra cosa que lo que Dios dispone, logra siempre lo que desea, por lo mismo que no desea más que lo que Dios quiere que suceda.

Las personas que así actúan están siempre satisfechas porque quieren siempre lo que Yo quiero. Llega el frío, el calor, la lluvia, el viento y dice: quiero este frío, quiero este calor, quiero que llueva y haga viento, porque así lo quiere Dios. Y qué mayor placer para ella que abrazar con ánimo sereno aquella cruz que se le envía, sabiendo que abrazándola con paz, Me da el mayor gusto que puede darme?

Por el contrario, qué necios son quienes se oponen a Mi Voluntad.
¿Piensan acaso, que oponiéndose a Mi Divina Voluntad no ha de suceder lo que Yo quiero?

Al hacer Mi Voluntad, manifestarán que han amado a Dios durante su peregrinación en esta tierra, valle de lágrimas para ustedes y para Mí y conseguirán gozar después de Mi presencia por los siglos en la vida eterna."

CS-80 12-Nov-97 Jesús

Hagan retiros y ejercicios que los aproximen a Mí

Vamos a trabajar, pequeña, que hay hambre en el mundo, vamos a preparar el alimento preciso.

Así como no se puede ver el sol sino con su propia luz, tampoco el hombre puede ver Mi luz sino con el auxlio de Mi propia luz. Esa luz se alcanza en los retiros, en los ejercicios que los aproximan a Mí y allí Yo los ilumino con Mi luz, puesto que el objetivo es desvincularse por cierto tiempo de los afanes del mundo y alejarse del bullicio para entrar a solas en conversación Conmigo.

Allí Yo les hablo por medio de inspiraciones y corresponden a Mis Palabras quienes se entregan a la meditación, al amor divino, doliéndose; reparando sus culpas que Me han ocasionado disgustos y ofreciéndose a Mi servicio con toda la intensidad de su amor, pidiendo les muestre Mi Voluntad y les de fuerxas para cumplirla.

Los Reyes que huyen al retiro, son los que menosprecian el mundo por hacerse dignos de conversar Conmigo. A un Santo le dije: huye del mundo, cierra tus labios, deja la conversación de los hombres; concrétate a hablar sólo Conmigo y descansarás calmado en el retiro. ¡Retírate a descansar en tu Dios!. y fue la primera experiencia que lo llevó a la santidad.

Es que antes de que la paz pueda extenderse a otros, debe abarcar su ser por completo. Esta es la libertad que les di mediante la creación de la humanidad. Cada uno de Mis hijos debe tener la fe de una semilla de mostaza para que Yo la consuma en Mi amor.

Ustedes necesitan retiros, cierto, pero también necesitan buscarme enuna contemplación interna, en un mundo que vive activamente. Si los llamo a vivir en una ermita, es una gracia para aquellos escogidos. Es una gracia muy grande también el que ahora los llame a hacer este tipo de retiros temporales. Trabajemos sobre los dos tipos de encuentro. Cuando los llamo a la soledad lejos del tumulto del mundo, Mi llamado es como un suave silbido, que apenas se hace sensible. No es para los oídos corporales sino espirituales y sopla sin estrépito, con sosegada quietud.

Cuando quiero atraer a un alma, generalmente la llevo a un sitio solitario y ahí le hablo con palabras de fuego que derritan su alma, preparándola para doblegarse a Mis mandatos y a recibir la forma de vida que Yo quiera para cada uno. Palabras de acción tan eficaz que a tiempo de recibir en el alma, logran lo que Yo de ella exijo. Cuando lean la vida de Teresa verán algo de lo que le dije un día acerca de los deseos que tengo de hablar a ciertas almas y sin embargo, no lo hago porque el estrépito del mundo en su corazón acalla Mi voz.

Hijos Míos, Yo quiero hablar con ustedes a solas y en un retiro, no en la casa, donde parientes, amigos, tareas domésticas, mueven la bulla en su corazón o impiden que llegue a ustedes el eco de Mi divina voz.

¿Por qué creen que muchos Santos abandonaron todo para retirarse buscándome en pos de Mis Palabras? La gente del mundo aprecia las conversaciones con los amigos, las bromas y diversiones. Pero el deseo de los Santos es el de retraerse a la soledad, para platicar Conmigo en la familiaridad de dos amigos. El esposo de Cantares resalta la belleza de un alma solitaria y la compara a la hermosura de la tórtola, porque la tórtola evita la compañía de las demás aves y vive siempre en lugares solitarios.

Ustedes no saben pero ahí es que los ángeles quedan llenos de admiración y júbilo cuando contemplan la belleza, el resplandor que adorna al alma que pasó en la tierra una vida retraída y solitaria, como en un desierto. Hacen una fiesta de coros cuando llega al Paraíso. Hijos, practiquen este tipo de retiros al menos 3 o 4 veces al año porque son de gran auxilio al alm a en cualquier estado de vida que hubiese elegido.

¿Por qué les digo que estos retiros son una gracia? Porque el hombre mundano y pecador a quien le interesa el mundo y no su alma, carga sobre sí los remordimientos de su conciencia y lejos de encontrar en la soledad del retiro calma, paz; hallan tedio, aburrimiento, desasosiego. Pero el alma que va en busca de Dios encuentra satisfacción, paz, dicha, fuerza. Renueva su espíritu. Yo bien sé dar consuelos al alma separadadel mundo, compensando los placeres que deja, sus comodidades, para regalarle un hermoso jardín en el que halle la paz que sacia sus deseos. Esa alma, siempre Me alabará por el cariño con el cual la trato.

Aunque esta soledad no proporcionara otro placer que el de mostrarles las verdades eternas, este momento basta de por sí para hacérselas apreciable. Jamás las verdades divinas han dejado de saciar un alma, en cuanto las ha conocido. Lo contrario acontece con las vanidades del mundo, que sólo son demencia y corrupción.

Todo hombre que sale de un retiro es distinto al que entró. Yo les aseguro que es dichoso quien, desprendido del tumulto munano conciente en ser llevado de Mi mano a un ejercicio así como este, en el cual participan de las delicias celestiales.
Eso sí, pongan toda su atención para meditar en todo lo que escuchen, para sacar buenos frutos porque de cuanto se reflexione, nacen las resoluciones santas y para ello, es preciso el recogimiento. Observen que la concha que recibe el rocío del Cielo, cierra sus valvas y baja al fondo del mar para formar la perla… Eso es lo que tienen que hacer en este encuentro.
Empiecen este retiro con el Santo Rosario, recitado con calma, meditando sus Misterios.


PC-79 1-Dic-96 El Señor

Pronto triunfará el Corazón Inmaculado de María

Hijos Míos, surgió, ricamente bella la celestial Madre y se elevó sobre todas las miserias. Apareció como una estrella en el oscuro mundo del judaísmo, estrella oculta primero, después fulgurante en el firmamento de los hombres.

Como una riquísima Arca puesta en la tierra por las manos de Dios, María fue transplantada entre los hombres para el sublime cometido de dar el Salvador a todos.

Este cometido Suyo comportaba el privilegio de estar exenta de culpa desde Su nacimiento, puesto que la Madre del Salvador lógicamente no debía estar en la tierra en espera de ser salvada, ni siquiera un instante. Por eso fue preservada del pecado de Adán.

Cuando en el siglo pasado Mi sucesor declaró solemnemente este privilegio de María, se reconocía con esto una verdad antigua, tanto, cuanto fueron los años que transcurrieron desde el nacimiento de María hasta entonces y María fue colocada sobre todas las criaturas, no ya por voluntad de los hombres sino por Voluntad divina.

A los infelices caminantes de este siglo, Pedro, Papa por Voluntad de Cristo, dirige hoy, día de la Inmaculada Concepción, su palabra libre de argucias y sincera como siempre y al hacerlo ha querido recordar el privilegio que han tenido todos ustedes de estar hoy aquí en este grandioso día y recordar otro privilegio de la Concepción sin mancha de la Madre del salvador… por un sólo motivo.

Los cometidos que me fueron confiados por Cristo no llegaron a reconocimiento oficial de la grandeza de María, porque cuando entonces yo y los otros evangelizadores conocidos estabamos en el mundo, pesaban sobre nosotros otras incumbencias. Pero la grandeza de Aquella de quien les hablo, estaba en nuestro corazón y todos la amábamos alegremente, respetuosamente, fervorosamente antes y después de Su Asunción.

Por eso hoy me agrada todavía recordar a los cristianos que yo amaba, a nuestra Madre con amor tierno y filial. Pero yo me demuestro así no sin un fin, y es que me Ha pedido Ella, la Madre divina, darles el feliz anuncio, oh infelices caminantes del siglo veinte…

Ella quiere hacerles saber que pronto triunfará Su Inmaculado Corazón. Pedro los exhorta a orar y los ayuda. Pedro que vigila y escudriña les anuncia también días de tristeza. Acérquense a mí, ovejas de Cristo, acérquense y estén en espera del cumplimiento del Divino Querer…

CS-100 8-Dic-97 (En México.) San Pedro

¿Qué importa creer si no se ama?

Seré crucificado en Mis discípulos cada vez que éstos soporten privaciones de reputación, o bien, claras ofensas a su sincero amor. Justamente estos dos puntos son los que los hacen semejantes a Mí, porque la obra del Sanedrín contra Mí fue precisamente la de privarme de la reputación, crucificándome como un ladrón cualquiera en la Cruz, a la vista de todos.

Yo que Soy el mayor honor concedido al pueblo judío, de este mismo pueblo debía recibir este ultraje. Y así, ademá s sufrí amargura de parte de cuantos ofendieron Mi sincero amor, antes creyendo en El y luego despreciándolo. Por eso les digo que Yo vuelvo a ser crucificado en Mis amados porque ellos, con su aceptación, renuevan Mis penas.

Es mejor que les diga sin velos estas cosas porque son obstáculos tales que, mientras pueden
acarrearles mucho bien, podrían hacerlos desistir y volver atrás. Pero, ¿por quién volverían atrás? Por causa de algunos ciegos, como ustedes, que quieren clavarlos en una cruz de ignominia, o bien, traicionan el amor sincero con el cual los benefician.

Es necesario que sepan estas cosas y deben considerarse para estar preparados a recibirlas pues, ¿qué importa el creer si no se ama? Creer solo no basta; hace falta amar, pero de verdad, porque e n el amor está la salvación; en el amor reside todo bien ya sea suyo, ya Mío.

Son Mis discípulos, vasos elegidos en los que derramo la abundancia de dones Celestiales. Recíbanlos, porque Me darán gran contento. Ustedes no van arrastrados por la vía de Mi a mor; los dejo libres siempre y libremente deben aceptar cuanto les He dicho. Pero, atentos, todo cae si se estancan; nada se puede hacer considerando las afrentas desde el lado de la justicia humana. Mi caridad, es decir Mi afecto por ustedes, está sobre l a justicia del hombre y no atiende a ella. Lo mismo deben hacer ustedes, lo mismo deben pensar, oh elegidos Míos, a quienes llegarán estás palabras. No se debilite su esfuerzo.

Pídanme ésto y se los concederé. Si en la vida mortal experimentan estas cosas , ténganse por privilegiados porque así es efectivamente en el Cielo, donde todo se ve en Mi luz divina. Son privilegiados cuando se les da ocasión de padecer, privilegiados como lo fui Yo al sufrir
por ustedes. Dénme su asentimiento modesta, pero firmemente. Son ya muchos siglos que se los pido. No tarden más.

Si todo el mundo pudiese contar cuántas bellezas hay puestas como base de Mis diversas manifestaciones, se oiría una música de alabanzas y de amor a Mí y cada cual quedaría consolado por sí y por l os demás. Pero en el mundo rige la regla de las tinieblas y las criaturas no saben hablar de Mis bellezas de efusión hacia ellas. Por eso gran parte de Mi obra no será conocida sino en el Cielo, ya concluida la salvación.

De cuando en cuando, salgo fuera de lo ordinario para darles la idea de que su situación no está
cristalizada en las tinieblas, sino que se desarrolla en pos de determinadas metas, desconocidas a ustedes.
Cuánto aprecio la fe y la premio parcialmente en la tierra. Y los conflictos de hoy son los acontecimientos trascendentales del mañana porque, seguirme de verdad, significa poner como base de la propia existencia no cosas fáciles sino conflictos consigo mismo y con el mundo que los rodea.

Tendré en cuenta justamente estos conflictos, porque Yo obro de manera muy distinta de la
criatura, la cual trata de olvidar lo difícil y acomodarse en lo fácil. Pero al fin, de todo lo que han huido será lo que permanezca. Es decir: la Cruz temida, soportada con pena y, en todo caso, recibida con sentimientos de conflicto, será la única cosa que quede para dar testimonio de ustedes. Por tanto la regla, aunque no lógica, directamente es: cada uno vale tanto cuanto sabe sufrir.

Mírenme, estúdienme en los sufrimientos, porque es un gran bien el conocerme en la Pasión Divina que Me quemó el alma. Vale mucho conocer para poder estimar y amar. Compréndanme, ustedes que son los preferidos de Mi amor doloroso.

Valórenme, ustedes que han recibido Mis efusiones divinas. Sólo con la comprensión y la valoración de todo cuanto de Nosotros han recibido, tendrás la posibilidad de imitarme.

CA-112 20-Ene-96 Jesús

El amor verdadero es fecundo en buenas obras

Hija amada, lee Isaías 12, 2-6. Bien, ahora vamos a hablar del evangelio de Mi Corazón, lleno de amor. Si el hombre verdaderamente cree en este amor divino y humano; si el hombre cree en Mi invitación al banquete del amor, al reino eterno, cerca Mío, entonces las dificultades, los problemas cotidianos no podrán opacar su alegría. Porque las penas de este mundo, los dolores más atroces, no se pueden comparar en modo alguno al amor que Yo les He demostrado, ni con las alegrías que les He prometido y les tengo preparadas.

Piensen, los corazones amantes se alegran al pensar en la persona
amada y cuánto gozan con el amor correspondido. ¿Cómo debería ser su alegría al saber que Yo los amo y que a Mí Me interesa muchísimo su amor? Así es, hija Mía, su amor es para Mí mucho más importante que sus obras, aunque, un amor verdadero, naturalmente es fecundo en buenas obras e infatigable en dar pruebas de sí mismo.

Todo aquello que se hace con amor y lo que se sabe que puede ser agradable a la persona amada, se lo hace con valentía y entusiasmo, sin tener en cuenta ninguna dificultad. Aun entre amigos, cuando están juntos, conversan confiadamente. Quien empieza a ser conquistado por Mi amor, dirige con gusto su mirada hacia Mí y se alegra de poder darme gracias y alabarme. ¡Tantos Santos han comprendido que la Eucaristía significa acción de gracias y alabanza, que deben llenar el corazón y la vida de Mis hijos y, que la razón más directa que impulsa a la alabanza jubilosa de la Trinidad, es el amor que Mi Padre y El Espíritu han demostrado en Mí.

Hijita, si los israelitas cantaban con mucha alegría durante las peregrinaciones y a lo largo del camino que los llevaba al templo de Jerusalén; con cuánta más alegría deben venir ustedes a Mi encuentro, sabiendo que Yo ardo de amor por ustedes. Este amor eucarístico hará de su vida una serena peregrinación hacia la patria eterna. Durante este camino, sabrán con gratitud que Yo ya Estoy cerca de ustedes como el Camino, la Verdad y la Vida, porque en Mí tienen la verdadera vida.

Hablen con los Sacerdotes, hija Mía, díganles que no permitan que la gente los vea con el rostro triste; que se dejen ver solamente cuando hayan vuelto a encontrar la alegría. Háganles comprender cuán ridículo e injusto es amargarse por tonterías. Ayúdenlos a encontrar la alegría. Díganles que toda la creación y la historia de la salvación les hablan de Mi amor por ustedes, los hombres. De un modo especial, es elocuente el rostro del hombre que Me ama. ¿Cómo pueden enseñar Mi amor quienes tienen el rostro triste o amargado? ¡Que se hagan sabios, sacando con alegría agua de Mí, que Soy fuente de alegría… ¡Que pidan Mi Espíritu para hacer de ellos mensajeros y testigos serenos de Mi amor!

PC-5 5-May-96 El Señor

El don de la oración

Volvamos al tema de la oración. Yo, piedra angular de su alma, hago avanzar las gracias de su oración cuando es silenciosa y profunda y un día, notarán que han progresado en esta inmensa gracia de la sabiduría al amar.

La oración de Mi amor se mueve de la mente al corazón. Su imaginación se reducirá hasta que tengan únicamente chispazos que recordar. En este momento, entréguense a Mí, den alabanza al Padre y reconozcan que han sido bendecidos con el progreso en su camino mediante su compromiso y devoción en Contemplarme.

Yo sé que es un reto abandonar en Mí su control pero, no una pérdida para ustedes puesto que no serán engañados por Mi amor y al contrario, ese abandono será recompensado; el fervor de Mi amor los inspirará a darme todo lo demás, hasta que no haya más que dar y aun entonces Yo extraeré de ustedes.

En este don de oración, descubrirán lo que realmente alimenta a sus almas. La búsqueda viene a ser la meta y el anhelo por Mi amor es suficiente por sí mismo para sostenerlos. Los frutos vendrán a ser evidentes por sí mismos. Las flores del desierto florecerán cuando no vuelvan a gastar energía para controlar o distraerse de la atención a Mi Voluntad.

La batalla de la mente no es más un interés suyo, por lo tanto, el desierto florece porque la fuente de nutrición viene de los cielos, baña y enriquece la tierra para producir una estación fecunda y el mejor rendimiento será cosechado con amor.

La lucha por el éxito no los preocupará más porque estarán listos para abrirse como una flor para recibir Mi amor Misericordioso, la maravillosa compasión de las gracias de sanación. El compromiso de su corazón en oración hacia Mí reunirá fuerzas y saldrá toda decepción que hubiese allá, escondida.

Una vez que Me hayan encontrado diariamente en el pequeño retiro de su corazón, deberán esforzarse por buscar siempre la humildad. Deben ser transformados en una persona nueva; necesitan ser moldeados, formados, consumidos, derretidos, probados y tratados muchas veces, de manera que se tomarán su tiempo, porque el tiempo será Mi tiempo.

Ustedes no lo comprenden, no saben qué sabio es ir contra sus deseos de interés propio. Si verdaderamente caminaran en el sendero de la libertad para ser coronados gloriosamente, preferirían las cosas que siguen Mis caminos y deseos, no los suyos… A veces es necesario que obedezcan a otros, siguiendo y ayudando en cosas que les son molestas.

Recuerden, Yo estoy en todo, trabajo a través de cada cosa y de cada uno. Si sus deseos y pensamientos están con Mis deseos, entonces deberán soportar paciente y humildemente la purificación y remodelación de su espíritu hacia la perfección y unión estática Conmigo.
Cuando alcancen las innumerables montañas de belleza y verdes bosques a lo largo del camino, no se adelanten, más bien cuiden que su voluntad se vuelva humilde, ofreciéndomela puesto que estas ascensiones son adelantos de pruebas posteriores. Allí estoy Yo modelando, purificando, hasta que la Criatura alcance el mayor nivel de oración profunda en la contemplación perfecta de la unión Conmigo.

Muchas cosas suceden que les molestan cuando su atención está lejos de Mí, cuando están borrachos de deseos materiales de valor propio. Pongan sus ojos en su Maestro y tomarán un día a la vez, a una persona que se encuentren a la vez y a quien mostrarán su amor. Por que si el amor no puede mostrarse o expresarse a través de la sinceridad y sencillez, ¿cómo puede su amor irradiar a muchos a la vez? Empiecen primero con ustedes mismos. Hagan un esfuerzo por cambiar su comportamiento interior y continuamente trabajen a ser gentiles, abiertos a cada persona y así, eventualmente, su carisma reflejará su verdadera paz.

Busquen sus momentos a solas para buscarme a Mí, reflexionen sobre un pasaje del Evangelio, sobre una frase de una oración, algo que repiquetee todo el día en su interior. Un Santo, Francisco Javier, abandonó el mundo por la impresión que hizo en él el pasaje evangélico de Mateo 16, 26.

PC-82 2-Dic-96 El Señor

Oren por mis sacerdotes

"Muchos de Mis Sacerdotes están más preocupados por sí mismos que por salvar almas.

Deberían trabajar incansablemente en la salvación de las almas, deberían negarse a sí mismos, pero la mayoría no lo hace,aunque Yo oré por ellos en la Cruz: “Padre, en Tus manos pongo sus almas, para que ninguna se pierda”.

Ora y haz sacrificios por ellos, para que en el último juicio no estén con las manos vacías, como ahora los encontré.

Hay pocas almas sacerdotales que aman la Cruz. Muchos no quieren oír del sufrimiento y la abnegación. Esto es porque ni siquiera Me piden tener amor por el sufrimiento.

Deben pedir frecuentemente el amor a la Cruz, tanto para ellos como para las almas a ellos encomendadas. Si así lo hicieran se les daría la gracia del amor al sufrimiento, llegaría a serles agradable y podrían hacer actos heroicos y milagros verdaderos.
 Les daría el don del amor pobre y humilde. Recibirían la gracia mística de poder enterarse de los secretos de Mi Corazón."

PC-8 15-May-96 El Señor

La salvación está en la Eucaristía

Mi Corazón desea ardientemente la salvación del mundo.

Y esta salvación está en la Eucaristía y en el amor a Mi Corazón, unido al Corazón Inmaculado de Mi Madre. Ella fue quien a Mí Me lo dió.
 Lo tuve por Ella, como por Ella y en Ella Me hice hombre, por Ella amé, amé a esta humanidad que no quiere comprender nuestro sacrificio ni nuestro amor.

Por este sacrificio incomparable, por este amor infinito, deseo salvar a esta humanidad que se empeña en buscar su ruina y condenación eterna.

Por eso quiero que todas las almas se sientan inflamadas en el amor y conocimiento Eucarístico y se apresten a llevar a otras lo que en e lla rebosa y obren sólo guiadas por Mi Caridad infinita, que es luz, verdad y justicia en el amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu...

CA-84 15-Ene-96 Jesús

Estoy tan solo en mis sagrarios

Por favor, acompáñame. Estoy tan solo en Mis Sagrarios ¿Quieres desvelarte por Mí?
¡Hay tanta lucha en el mundo! ¡Tanta desigualdad! Los ricos son más ricos y los pobres se han convertido en los más pobres de los pobres.

Hay miedo, hay hambre, dolor, sufrimiento, enfermedades devastadoras… Es demasiado el mal, tanto físico como moral. Esto hace que el mundo se enrede con mayores tensiones y contradicciones. La vida de hoy ha llegado a ser una fatiga para el ser humano y lo lleva, de hecho, a la intranquilidad.

Las culturas humanas fundamentales están terminando de dividirse y el fondo de la dicotomía, proviene del hombre mismo. Hoy Mis hijos en la Iglesia se sienten alienados.

Los hombres están tan preocupados acerca de sí mismos que fallan en verse realmente como son.
Hija Mía, todo estará conforme a la Divina Providencia. Entonces, cálmate y descansa en Mi amor…

PC-61 30-Oct-96 (Medianoche.) El Señor

Quiero que hablemos del Cielo

Amor de Mis dolores, quiero que hablemos del Cielo. Lugar del que deben hablar, para animar a Mis hijos a trabajar por su conquista… Me transfiguré ante Mis apóstoles para que vieran la belleza de Mi semblante divino. Lo que irradia de él.

El Cielo, hijos Míos, es un bien tan grande, que Yo quise morir en la Cruz para abrirles la entrada en él. Los bienes, las alegrías y dulzuras pueden conquistarse, más ustedes no podrían comprenderlo aunque Yo
se los explicara. Lee 1ª Corintios 2, 9.

Piensen, si en este mundo pueden presentarse a ustedes cosas que agradan a sus sentidos, cuántas otras hay que los afligen. Si les gusta la luz del día, los entristece la oscuridad de la noche; si les complace la primavera y el otoño, los aflige el frío del invierno y el calor del verano.

Añadan a esto las penas y preocupaciones que les ocasionan las enfermedades, las persecuciones, las incomodidades de la pobreza… Las angustias del espíritu, los miedos, las tentaciones del demonio, la ansiedad de la conciencia, la incertidumbre de la salvación eterna.

En el Cielo no hay muerte, ni temor de morir; no hay dolor ni enfermedad, ni pobreza, ni calor. Sólo hay un día eterno siempre sereno, una primavera contínua florida y deliciosa porque todos se aman tiernamente y cada cual goza del bien del otro como si fuese suyo. En el Cielo no hay temor a perderse, porque el alma, confirmada en la gracia divina, ya no puede pecar ni perderse.

Allá se encuentra todo cuanto puedan desear, hijitos… Todo es nuevo: las bellezas, las alegrías, todo saciará sus deseos. Se saciará la vista viendo aquella ciudad tan magnífica, tan hermosa. Verán que la belleza de sus habitantes da nuevo realce a la belleza de la ciudad porque todos ellos visten como reyes, son reyes.

¡Qué placer tendrán al ver a Mi Madre, que se deja contemplar más bella que todos! ¡Oírla cantar, alabando a Su Dios!…
Todo esto son las dichas menores que hay en el Cielo. Su delicia principal será vernos cara a cara. El premio que se les promete, no es solamente la belleza, la armonía y los otros bienes, sino Yo mismo que Me dejo ver por los bienaventurados. Así, los goces del espíritu aventajan a los goces de los sentidos.

El amarme aun en esta vida, ¿no es cosa dulce? ¿te imaginas cuánta dulzura producirá el gozar de Mí? ¿cuánta dulzura experimenta un alma a la cual manifiesta Mi padre en la oración Su bondad, su Misericordia y, especialmente el amor que le demostré en Mi Pasión? ¿qué sucederá entonces, cuando se levante este velo y puedan vernos cara a cara?

Contemplarán toda Nuestra belleza, Nuestro poder, Nuestras perfecciones, todo el amor que les tenemos.

La mayor aflicción de las almas que Me aman, es el temor de no amarme y nos ser amadas por Mí. Pero en el Cielo, el alma está segura de que ama y de que es amada por Mí. Ve que la tengo abrazada con amor inmenso y que este no se acabará jamás. Ese amor crece entonces con la convicción de lo mucho que la amé cuando Me ofrecí en sacrificio por ella en el madero de la Cruz y Me convertí en manjar, en alimento, en la Eucaristía.

Es ahí cuando verá claramente todas las gracias que le He concedido para preservarla del pecado y atraerla a Mi amor. Verá que aquellas tribulaciones, aquella pobreza, aquellas enfermedades, persecuciones que ella consideraba desgracias, no fueron otra cosa que amor y medios de los cuales Me serví para conducirla al Paraíso.

Verá todas las inspiraciones amorosas y la Misericordia que derramé sobre ella, después que ella Me despreció con sus pecados. Verá tantas almas, condenadas en el abismo del infierno, tal vez en apariencia menos culpables que ella y se alegrará de verse salvada y segura.

Hijos Míos, los placeres del mundo no pueden saciar sus deseos. Al principio embriagan sus sentidos, pero se van embotando poco a poco  ya no les causan ilusión. En cambio, los bienes del Cielo sacian siempre y
dejan contento el corazón. Y aunque sacian plenamente, siempre parecen nuevos, siempre deleitan, siempre se desean, siempre se obtienen.

Así el deseo no engendra el fastidio porque siempre queda satisfecho y la saciedad no engendra disgusto, porque va siempre unida al deseo. De ahí que el alma permanece siempre saciada y siempre deseosa de aquellos goces: Así como los condenados son vasos llenos de ira, los bienaventurados son vasos llenos de Misericordia y alegría porque no tienen más que desear.

Créanme, hijitos, dicen haber hecho poco los Santos y Mártires, para conseguir el Cielo ¿qué vale todo cuanto han sufrido comparado con aquel mar de eternos goces, en el que permanecerán eternamente?
Anímense, hijos Míos, para sufrir con paciencia cuanto les toque padecer en este tiempo que queda, porque todo es poco, y nada se compara a la gloria del Cielo.

Cuando los aflijan los dolores de la vida, levanten los ojos al Cielo y consuélense con la esperanza del Paraíso. Allí los espera Mi Madre, allí los espero Yo, con la corona en la mano, para coronarlos de reyes de aquel Reino que no tiene fin…


Pidan, hijitos, por la gracia de la perseverancia en la conversión.
Quien se encomienda a Mi Madre, obtendrá esta gracia. Mediten Mi Pasión y pidan que Mi Angel los consuele y fortalezca...

PC-62 30-Oct-96 El Señor

¿Cuál es la verdadera tibieza?

Yo no voy a decirte lo que tienes que hacer, porque respetaré siempre tu voluntad. Lo que no quiero es que descuides tus tiempos de oración y por ello caigas en la tibieza.

¿Preguntas cuál es la verdadera tibieza? Te lo voy a explicar, porque muchas veces los hombres confunden el término. Tibia, no es el alma que vive en desgracia, tampoco aquella que cometió un pecado venial por fragilidad y sin deseo de hacerlo, porque de este tipo de culpas, ningún ser humano está libre, al haberse manchado con el pecado original.

Ustedes no gozan de la gracia especial que únicamente fue concedida a Mi Madre, para evitar enteramente cualquier pecado leve. Se permite esto, aun a los Santos, para conservarlos humildes y hacerles ver que si no fuera por la gracia de Dios, así como caen en faltas leves, también podrían caer en faltas muy graves.

Quiero que asimilen bien esto. Alma tibia es aquella que cae a menudo en pecados veniales, conscientemente: mentiras, actos de impaciencia, maldiciones voluntarias, deliberadamente. Algunos dirán, eso no se puede evitar. Falso, estas culpas pueden evitar, con Mi ayuda, las almas que están resueltas a sufrir aun la muerte antes de cometer deliberadamente un pecado, por pequeño que sea.

Piensen, relean Mis mensajes, dejen obrar a sus corazones. Sepan que todo mal hábito hace perder hasta la vergüenza, obceca de tal modo a los pecadores, que no ven el mal que hacen, ni la ruina que esto les ocasiona.

Hijos Míos, todo pecado produce ceguera en el espíritu y cuando se acumulan con la mala costumbre, aumenta la ceguera… Así, compara un vidrio sucio, lleno de manchas. ¿Puede entrar a través de él la luz del sol? De la misma manera, en un corazón lleno de manchitas, no puede penetrar Mi luz para hacer conocer a esa persona hacia el abismo que se encamina. No es una exageración. El hombre obstinado en el mal hábito, privado de Mi luz, camina de culpa en culpa y se pierde porque no toma en cuenta la enmienda. Se convierte en una bestia privada de razón, que no busca sino lo que place a sus sentidos… Es como un buitre que alimentándose del fétido cadáver que tiene entre sus garras, prefiere ser cazado que dejar la presa.

El corazón del tibio se endurece contra la lluvia celestial de la gracia y no puede producir frutos con ella. Lluvia de gracia son las inspiraciones, los remordimientos de conciencia, el temor de Dios; pero el pecador habitual, en vez de sacar fruto de esa lluvia de gracia, arrepintiéndose de sus pecados y enmendándose, sigue pecando. Allí es donde esa alma endurece más su corazón, y ya saben que el corazón duro pasará mal al final de la vida.

Las almas tibias siempre se confiesan: murmuraciones, mentiras, impaciencia, en fin, pecados menores, pero siguen pecando y así, vuelven a revolcarse en el abismo del pecado, a la manera de ciertos animales que con tanto placer se revuelcan en los lodazales más sucios y asquerosos. Y, ¿sabes qué es lo peor? Que el alma habituada a cualquier vicio, comete casi siempre el mismo pecado, aun en la hora de su muerte.

Hijos Míos, Yo derramo Misericordia a raudales, pero hasta cierto punto. No castigo, niego los auxilios de la gracia especial ante la ingratitud que muestran a los beneficios divinos y de este modo, queda endurecido el corazón del hombre. Sepan que Yo no endurezco el corazón del hombre inspirándole la malicia, sino que, así como el sol endurece el agua y la convierte en hielo cuando, velado por las nubes, no se derraman sus rayos sobre la tierra; de la misma manera, niego al alma Mi Misericordia y con ello, la gracia para convertirse.

Por pequeño que sea el pecado, hiere el alma. Veamos, si una persona es asaltada por un hombre malo, a la primera herida que recibe, generalmente no queda inhabilitado para defenderse, pero si luego recibe dos o tres heridas, perderá las fuerzas y finalmente morirá. No otra cosa ocurre con el alma: la primera y segunda vez, le queda todavía fuerzas para resistir, pero si persiste en el pecado, el enemigo se lanza contra ella y le quita toda fuerza para enfrentarse y el mal hábito se convierte en necesidad de pecar porque el hombre se vuelve esclavo de esa pasión. Es decir, que hace alianza de paz con el pecado.

PC-64 4-Nov-96 El Señor

Felices los que escuchan Mi voz

Si un cochero da azotes a su caballo en una subida y con gritos espolea a su bestia para alcanzar la cima, es de esperarse que el fiel animal, en medio de la fatiga, no vuelva atrás porque la voz y los azotes del du eño lo empujarán por la cuesta y llevarán al carro y al cochero por el camino fatigoso.

Pero si el caballo se muestra incapaz de salir adelante, el inteligente guía, no forzará demasiado a su bestia y hará por aminorar la fatiga, tomando un camino oblicuo por la cuesta. Se alargará un poco, pero finalmente, se llegará a lo alto.

Es lo que hago con las almas que quieren subir por el monte de Mi amor. Mientras es posible las guío de modo que suban por la vía directa; cuando el cansancio las vence, disminuyo l a fatiga con algún zigzag oblicuo al camino. Y las almas suben siempre si Me dan oídos. Pero, Yo no tengo un azote en la mano; Me basta la voz que tengo: dulcísima y muy potente.

Felices los que escuchan Mi voz, Mi estímulo.
¿Qué podrá hacer volver atrás al alma que escucha Mi voz? Si Yo hablo, ¿quién podrá cubrir Mi tono?
Soy de verdad un ruiseñor por la dulzura, se llamar y atraer con extrema delicadeza. ¡Cuántas finezas escucha en Mi voz el alma que Me oye!

Por eso estoy aquí para declararles que necesariamente debo hacer que Me escuchen, porque son Míos y de manera Divina.

¿Qué pueden entender quienes aman desordenadamente las cosas; que entienden cuando les digo que debo ocuparme de ustedes porque Me pertenecen en alma y cuerpo?

Conocen la propiedad en el sentido de utilidad, pero su Dios no ama para tener provecho o movido de pasión... Tendrían que ser puros, libres de todo su amor propio, de toda concupiscencia. Entonces podrían tener una idea de cómo los trato Yo. Y esto es lo que no entienden cuando Me ven clavado en la Cruz, no entienden que es el amor puro el que Me mueve, el amor que salva, el amor que nada teme por hacer felices a las criaturas a las cuales se prodigó a Sí mismo y por Sí mismo, las criaturas que fueron hechas para gozar de Mi misma felicidad, es decir, la felicidad que tiene por base el infinito, por confines la inmortalidad, por marco la infinita luz.

Ustedes que Me escuchan, crean en Mi amor, pero crean que al manifestarles Mi Voluntad de tratarlos como cosas Mías, quiero que ustedes se dejen conducir por Mí con total confianza porque no sólo sé lo que hago, sino que lo que hago está dictado por Mi Corazón de purismo amante de los hombres a los cuales quiero otorgar tesoros enormes, con tal de que no Me desprecien, con tal de que no Me olviden.

Agita tú, alma que Me perteneces, la antorcha que te doy para alumbrar a tus hermanos. No se ha de poner bajo el saco la lamparilla. La quiero en lo alto, para alumbrar la casa. Tú alumbra los alimentos que hago traer a Mis amados, ilumina los rostros de los que Me miran y habrás cumplido tu tarea, allá ellos si vuelcan la cara para mirar las tinieblas. Yo te guío, tú imítame, haz lo mismo y Me agradarás... Te regalo Mis dolores, gracias por consolarme.

CA-64 12-Ene-96 Jesús

Descarga dos libros para reflexionar en Semana Santa

Acerca de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, y las Estaciones del Vía Crucis.

Del Sinaí al Calvario

"Libro donde se relata el profundo sentido de las últimas palabras de Jesús en el Gólgota

Los cristianos conocemos el Evangelio. Sin embargo, no todos lo viven ni lo comprenden en su completa dimensión y por eso es necesario ir recorriéndolo, paso a paso, para hacerlo carne en nuestra vida.

¡Cuántas veces hemos leído sobre la Pasión de Cristo...! ¡Cuántas de ellas han pasado como una simple lectura de historia o de novela, sin haber impactado en nuestra vida! En este Libro de Catalina, verdaderamente inspirado por el Señor, encontramos una profunda reflexión sobre la Pasión de Cristo, especialmente sobre aquellas Siete Palabras que Jesús, agonizante en la Cruz, exclama para llamar a la conversión al género humano."*




La Pasión

Reflexión que Jesús hace sobre el misterio de Su sufrimiento y el valor que tiene en la Redención.
 








Catalina Rivas fue elegida por Jesús como Su instrumento, y en ese rol le ha dictado gran cantidad de libros que son un regalo de Dios para todos nosotros. Jesús, a través de los mensajes que le dicta a Catalina, se transforma en un verdadero Maestro que nos explica los Evangelios, interpreta las cosas del mundo que vivimos en la actualidad, y nos lleva de Su mano y de la de Su amadísima Madre, a la Patria Celestial.

Catalina inició su apostolado en Cochabamba, Bolivia, unos cuantos años atrás, y ahora lo continúa desde Mérida, en Méjico, dentro de un movimiento creado alrededor de las gracias Celestiales recibidas, llamado el APOSTOLADO DE LA NUEVA EVANGELIZACION (ANE) www.a-n-e.net. Desde el ANE y desde www.jesucristovivo.org se difunden los escritos de Catalina, como un paso fundamental en la Obra de Dios en nuestros tiempos. Este libro consta de la aprobación eclesiástica otorgada por el Obispo de San Vicente, El Salvador, Monseñor José Oscar Barabona.

¡Gracias Jesús por ser nuestro Maestro en estos difíciles tiempos!

*Texto tomado de la web Reina del Cielo

La penitencia que quiero es "interior"

Me interesaré por las penitencias que hacen sin que aparezcan a los ojos de los hombres. Pero debemos entendernos bien. ¿Cuáles son las penitencias que quiero de ustedes?

Quiero ser claro en hacerles saber que la penitencia de estos tiempos debe ser la que produce fuerza espiritual, es decir que deben ofrecer no cosas, como cuando la humanidad era niña, sino afectos.

Esta es la penitencia de los grandes, aquella era de los pequeños. Entonces quería aquellas manifestaciones,
hoy quiero más, Mis amados y quien se ejercita en menos, no hace Mi Voluntad.

De lo que deben hacer mucho caso es de privarse de aquellas cosas que no son cosas sino afectos. Por
eso su espíritu debe sacrificarse a sí mismo y el cuerpo seguirá fácilmente la intención del espíritu. Vean bien porque si lo hacen así, se verificarán a la letra Mis palabras acerca del modo de aparecer exteriormente al hacer penitencia. Nadie debe saber, Yo lo sé y eso basta.

Amados, aprendan de Mí a hacer sacrificio interior y a crecer a ojos vista delante de Mí.

La gran penitencia exterior, si quiero, la daré Yo y entonces la harán. Pero la principal sigue y seguirá siendo la interior.

CA-61 12-Ene-96 Jesús

¿Por qué quieren limitar mi derecho de amor hacia ustedes?


 Míreme, tendido en la Cruz. ¿Te parece que no He merecido de los hombres un amor mayor del que
tienen quienes se juzgan ser sólo súbditos Míos? He liquidado todo viejo pacto que había estrechado con el hombre; lo He hecho semejante a Mí en la filiación Divina; Me He destruido en los tormentos a fin de que todos comprendan que Yo amo como Creador, es decir, infinitamente.

¡Ingratos! Quisieran limitar Mi derecho al amor de ustedes. Pero, ¿por qué quieren hacer tal cosa? Tal vez creen que hacen bien. En realidad disfrazan la verdad porque no tienen luz, ni Yo Me comunico más a ellos al no encontrar su inteligencia suficientemente sometida a Mi juicio.

En estos días ha aumentado Mi sufrimiento, porque Mis hijos rinden culto al mundo en lugar de abrazar la llegada de un nuevo año con amor... ¡Pobre humanidad que corre hacia su destrucción!

¿Sabes cuál es el fin al concederte tantas gracias? Deseo hacer de tu corazón un pequeño altar en el cual arda continuamente el fuego de Mi amor. Por eso quiero que se purifique.

Este Corazón Mío nunca niega el perdón al alma que se humilla y, sobre todo, —entiende hijita— si lo pide con verdadera confianza. Yo haré un gran edificio sobre la nada, es decir, sobre tu humildad, tu abandono y tu amor...

CA-172 25-Ene-96 Jesús

Solo queda el refugio del Corazón Inmaculado de Mi Madre y el Mío

(Orando le pido a Dios me ayude a tener cualidades para evangelizar y poder salvar alma.)
No creas que Me servirías mejor. No pienses que los grandes trabajos acompañados de ruidos y extraordinarias mortificaciones tendrían mayor mérito a Mis ojos si descuidaras las pequeñas cosas que Yo te pido. Más grata Me es esa disciplina de la voluntad por la que has llegado a Mí.

En todos los estados se puede alcanzar la Santidad. A unos pido grandes cosas, a otros, pequeñas. Unos y otros, ejercitando su voluntad en complacerme, tienen el mismo mérito ante Mis ojos, porque el verdadero valor no está en lo que hacen sino, en la intención con que lo hacen, uniendo su voluntad e identificándola con la Mía .

El mundo debe confiar en el Corazón de Mi Madre, pues sólo ese Corazón Inmaculado y el Mío, serán el refugio en las horas de dolor y prueba que se acercan. Debe invocársela así : “Corazón Doloroso e Inmaculado de María, sed nuestra salvación”, o “Corazón Doloroso e Inmaculado de María, sálvanos que acudimos a tí”. Porque Ella, desde el principio, ofreció Su Corazón al dolor y muy triste contempla los males sin límite que están buscando Sus hijos. En ese Corazón todo dolor humano tiene su eco y su bálsamo.

Ese Corazón que se ofreció para la salvación de la humanidad, está también presente ahora para salvarla de la ruina. Aquellos que invocándola en sus penas se acerquen a El, no perecerán eternamente.

Así como los ángeles lanzan a los cuatro vientos en tierra y mar el Nombre de Dios en Su Unidad, Trinidad y Santidad, para preparar el camino de la gran prueba, así los hombres, las almas todas, deben alabarlo incesantemente y reconocer Su poder diciendo: “Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de Vuestra Gloria”. Quiero que esto se diga a menudo, seguido por un Gloria.

El reconocimiento del Dios uno, trino y poderoso: el acatamiento a Su Poder Supremo, puede mitigar el rigor de Su justicia. Dilo así para que en todas las casas religiosas se lo reconozca como Señor de los Ejércitos. Todas esas almas consagradas a Mi servicio forman parte de Mi ejército y sus oraciones son parte de las armas con las que será vencido y aplastado el enemigo.

Las oraciones y sacrificios voluntarios, la expiación y penitencia, son tan aceptos a al Divinidad para aplacar su justa ira. ¿Por qué no llamar a la humanidad a esta Cruzada que pido? ¿Acaso tienen tan llenos de polvo y tierra los ojos que les impide ver cómo se odian a muerte los hombres? ¿No oyen el ruido de la tormenta que se avecina?

CA-38 10-Ene-96 Jesús

Silencio y contemplación

Ahora vamos a hablar de la contemplación, porque debes estar segura de que el corazón se limpia mediante el silencio. Al mismo tiempo el silencio va a un aumento del conocimiento y alcanza la virtud de la contemplación en la cual el espíritu va en permanente ascenso.
Solemnemente te digo que el silencio es un susurro y gracia, a través de la cual instigo a la verdad en tu corazón.

A cuanta gente le vendría mejor estar callada y en soledad, que estar viéndose a así misma a través de sus propios ojos de sabiduría, no permitiendo ser guiados por otros.

Sólo el silencio permite al alma ser regulada por Dios y caminar floreciendo en los dones de humildad y castidad divinas. Y aun voy a añadirte más luz: La contemplación es la medida de la humildad. Quien elige ser silencioso a través de la oración y disciplina, es bendecido con verdadera sabiduría y nula vanidad. En el silencio se desarrolla y alimenta el alma con la intimidad.

Si en medio de esta contemplación crees que la luz se va, ten la certeza de que esa oscuridad es tan bendita que iluminará tu alma, puesto que sólo en la contemplación se siembra la humildad.

Compréndelo, Yo moldeo a Mis escogidos, muestras vivientes de Mi amor. Entonces, que no te importe quien se pone difícil contigo, utilizando palabras duras, críticas, ordenándote en forma egoísta y autoritaria; tú puedes mantener la paz y la armonía dentro tuyo si profundizas en una oración silenciosa sin perder tu objetivo. No permitas que la gente influya en ti sino sé tú misma siguiéndome sólo a Mí… ¡Ve a abrir la puerta!

PC-71 24-Nov-96 El Señor

No teman al afán de un día terrenal cuando les aseguro una eternidad feliz

Hijos Míos, tengo todo en Mí y en Mi gozo Me deleito infinitamente. Nada Me falta, nada Me es imposible, por eso sé proveer al infeliz que ansía felicidad, se proveer al pobre que tiene necesidad de ayuda, sé proveer al mísero que gime desconsolado. ¿Quién conoce la medida de Mis ayudas? ¿Quién puede decir que sabe hasta dónde puede llegar Mi benignidad? La palabra “infinito” en realidad para ustedes no dice mucho, porque como todas sus palabras, también ella es finita, limitada, no sale fuera de sus cerebros. Sí, Soy Infinito no sólo porque no tengo principio ni fin, sino también en cuanto a Mi Esencia.

¿Qué es la infinita Esencia? Oh pobres mortales! La Esencia Mía Soy Yo y Yo Soy el Infinito, de modo que la Esencia infinita es Dios.

Por tanto, en Mi Esencia está el Infinito. ¿No consideran que una Esencia infinita es también una infinita potencia y que también el infinito Amor es Mi Esencia? Tengan presente Mi Esencia porque en ella está todo lo Mío, todo para ustedes.

Ustedes pasan por grados al conocimiento Mío y los preparo, día a día, a la completa luz que se dará en el cielo. No puedo darles a conocer todo de una vez, porque no aguantarían toda la luz. Sí, es Mi continua obra la que les garantiza contra toda desviación y a esta Mi obra dirijan sus deseos, sus acciones. Yo Me descubriré: lo verán. Pero para hacer esto debo descender hasta ustedes y hacer que Mi modo les resulte grato. Mas, si quieren seguirme, Yo estoy predisponiendo un gran trabajo en sus almas y al final los haré conocer lo que ahora no pueden. Los mismos milagros no son sino percepciones de Mi Omnipotencia, cosas que hago para darles a conocer Mi Voluntad que es benéfica para todos.

El que Me siga Me encontrará no como soñaba sino mucho más real, mucho más trascendente. Las luces de acá abajo se dan para la gran luz de arriba; aquí experimentan divinamente que la verdad de Mis Palabras
está puesta no en míseras criaturas que la anuncian, sino en Mí que Soy la verdad inconcebible.

Digo estas cosas para consolidarlos en Mí, de manera que sigan con mayor amor Mis atractivos.

Sumérjanse todos, oh Mis amados, en esta Esencia Mía que los gobierna; sumérjanse en este Mi Amor que palpita en sus corazones. Yo los acojo, les hago palpar que el futuro que les espera no guarda proporción con todas sus expectativas, fuera de toda medida.

Entonces, ¿de qué tienen miedo? ¿Temen por el afán de un día terrenal, mientras Yo les aseguro una eternidad feliz? ¿Temen los engaños mientras Yo les aseguro que no les faltaré? ¡Oh, pobres ciegos Míos, que quieren dar luz sin tener siquiera un bastón en qué sostenerse!

¡Oh, vengan a Mí, todos a Mí y encontrarán la verdadera Esencia que los hará ver la luz que no cambia, la alegría de ver!

CS-55 7-Sep-97 Jesús

No temas, Yo estoy contigo

Tranquila, hijita, sé que tienes miedo al sufrimiento, sobre todo a las humillaciones. Te hieren los comentarios de la gente; serénate pensando que también Yo fui llamado loco, también Yo, en el huerto de los Olivos, probé estos sentimientos. Mira, voy a hablarte un poco de Mis sufrimientos. Y esto, no es solamente para tí. Ya lo sabrás luego.

Sacrificio, cruz y martirio, no fueron solamente Mis últimos días, sino ya desde el momento en el cual llegué al mundo encarnándome en el seno castísismo de Mi Madre Inmaculada. En los primeros sufrimientos, en los primeros dolores de la pobreza material y de la indiferencia humana, al nacer en la gruta de Belén; en el primer derramamiento de sangre en la circuncisión; en la huida a Egipto, que contempló a un Dios perseguido y aparentemente vencido por el orgullo irritado de un hombre malvado; en la vida oculta de Nazaret y en las fatigas de su vida pública. Toda Mi existencia terrena fue un drama doloroso, del cual los últimos días no fueron otra cosa que los últimos y precipitados golpes de un trágico final.

Fui víctima durante Mi vida y lo seré mientras haya Eucaristía. Soy la Víctima del único sacrificio ofrecido por el único Sacerdote que podía ser acepto a Dios, porque las víctimas de los sacrificios ofrecidas por
otros Sacerdotes tienen valor solamente si se incorporan a Mí, si se unen a Mi inmolación, si estos Sacerdotes humanos ejercen las funciones de su Ministerio.

 Por esto, todo cristiano está llamado a la perfección, pero también está llamado al estado de Víctima —aunque de modo genérico y remoto— Solamente Mis elegidos están llamados por Mi de un modo individual e inmediato a este estado de oblación. Sólo el ser generoso que trata de vivir la plenitud de la vida cristiana, estrechamente unido a Mi Cruz, podrá realizar plenamente el estado de víctima, que es el estado
más elevado de la vida ascética y la expresión más sublime de la virtud religiosa, cuyo fin es el de glorificarme…

No temas, Yo estoy contigo. Agradece si te dicen loca; también de Mi lo dijeron. Es designio Mío y una gran fortuna para el mundo, que de entre la multitud de cristianos mediocres surjan en todos los tiempos almas entusiastas y generosas que, después de haber comprendido plenamente el valor de la existencia humana, la profundidad y la belleza del cristianismo hasta su expresión más sublime, piden asociarse íntimamente a Mi sacrificio redentor recorriendo, bajo la guía de Mi Madre, todas las etapas del estado de Víctimas, del ofrecimiento de Víctima, del voto de Víctima… Son los Cristos-redentores, son los Moisés
salvadores de su pueblo, son los pararrayos de la humanidad.

Es necesaria una vida interior cada vez más profunda que constituya la verdadera esencia de la santidad, para que tu alma se encuentre plenamente Conmigo en cada instante de la vida, en el apostolado de
cada momento, en las varias expresiones de tu actividad, en las etapas de todo itinerario. Comprobarás que sólo así se realiza esa gran verdad que a muchos parece utopía: la verdadera relación entre acción y
contemplación, relación que conferirá a tu acción una fuerza contemplativa y a la contemplación una intención esencialmente activa.

Es preciso que realices ese viaje y no pienses en la parte económica, eso está arreglado. Deseo que realices la plena comunión con tus hermanos. Todo grupo sabe que Yo estoy presente, pero ignora que Mi presencia está condicionada a la plenitud del amor con el cual se vive. Por eso, como Mi Misionera, deberás presentarte ante los demás despojada de tí misma, con extrema pobreza interior, dispuesta a pagar en ese momento con tu persona para llevar a la salvación a los demás. Recuerda Mis palabras: “El que los escucha a ustedes, Me escucha a Mi”. Tu mensaje —ponlo entre comillas— “oculto a los sabios y a los prudentes”, extraído de Mi fuente viva, debe manifestarse a los humildes y a los pequeños. Grítale al mundo el poder de Mi Nombre y la inmensa fuerza de Mi amor por él. Es necesario que el mundo reconozca la necesidad de la penitencia. El hombre debe saber que sus obras están vacías, porque por su culpa no estoy en ellas. Si no se remedia, todo mal empeora.

Te lo He dicho antes: primero ama y todo irá bien. Sólo este sentimiento trasciende y supera la política, el egoísmo, la prepotencia, la crueldad, la exaltación a la gloria de los hombres sin Evangelio. Es el sentimiento que, al ver los hombres, grabarán en sus almas y en la nueva historia del mundo. Lo verdadero es un árbol que lleva buenos frutos; lo falso es también un árbol, pero sus frutos son venenosos. Piensa que todo lo que des a los demás, a Mi Me lo das. Tú eres Yo y Yo Soy tú… Ten confianza, no te decepcionaré.

Quiero que se preparen para que la gente vea en ustedes el testimonio de su vida interior, del poder de la oración y de la acción vivida en todo momento como expresión de su inmenso amor a Dios. Un eficaz y poderoso medio de evangelización, una respuesta a los sembradores de errores y de cizaña, son los encuentros que deben tener con los matrimonios, con la gente divorciada, en esa expresión esencial de la tarea apostólica que es el encuentro personal, realizado de una manera inmediata, auténtica y profunda, según las necesidades. Para ello es que deben prepararse las mujeres del grupo evangelizador.
Es necesario que estudien bien la especialización a la cual se destinará a cada hermano, para poder utilizar sus capacidades intelectuales, psíquicas, físicas y su misma preparación, de la mejor manera posible, y todos ayudarán en esta tarea individual.

PC-37 20-Sep-96 El Señor